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jueves, 6 de abril de 2017

Ser actor porno es un trabajo muy duro y estresante 5 RAZONES


El sueño de muchos hombres es dedicarse a la industria porno para follarse a una (o dos) mujeres diferentes cada día. Lo que no se ponen a pensar es que no estarán copulando en privacidad ni comodidad con la actriz en cuestión, sino que hay una serie de detalles con los que se debe lidiar. Veamos por qué ser actor porno no es una experiencia paradisíaca.

1- Quien porta la cámara está muy cerca de ti todo el tiempo

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Para conseguir esos detalles de la penetración; esos ángulos donde se aprecia mejor la acción y los atributos de la actriz; esos planos necesarios para captar poses heroicas; etc, a menudo quien porta la cámara está demasiado cerca, tanto que en algunas poses se recortará en tu espalda o estará muy cerca de tu trasero o miembro. Y oh sorpresa, la mayoría de camarógrafos son hombres.

2- Debes follar con varias personas alrededor mirándote

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Vamos, no estás teniendo sexo en tu cuarto ni en un hotel, estás desempeñando un papel en una PELÍCULA pornográfica ¿qué hay en una filmación? Pues no solo está el camarógrafo, sino el que porta el micro para que se escuchen las embestidas y gemidos, los luminitos, el directos y algunos auxiliares. Gran parte de tu actitud como profesional debe ser follar apasionadamente como si no hubiese nadie más a parte la chica ¿te parece algo posible y disfrutable? Salvo que tengas fetiches exhibicionistas, no.

3- Intercambias fluidos con otros hombres


Si eres un actor porno profesional no solo habrá días en donde te folles a dos actrices a la vez, sino que también deberás compartir el rol activo del sexo con otro compañero: los famosos tríos H-M-H. En dichas performances, lo usual es que la mujer les haga sexo oral a los dos y reciba dobles penetraciones 

¿Qué cosas incómodas debes enfrentar en esos momentos? Pues que luego de que ella le haya hecho una felación a tu compañero, se lleve sus líquidos preseminales en la boca para hacerte una mamada; te de un beso francés luego de chupársela al otro o que se meta ambos falos en la boca y estos tengan contacto entre sí. Asimismo, que durante una doble penetración tus testículos choquen inevitablemente con los de tu compañero. También es un hecho que deberás penetrar a la mujer por el mismo agujero donde el otro estuvo trabajando o que incluso acaba de dejar lleno de semen. Como comprenderás, nada agradable.

4- Ves sangre y/o heces en tu pene y aún así debes continuar con la escena


El porno es un trabajo, por ende la mentruación no puede ser un impedimento para detenerlo. Cuando las actrices están en sus días, a menudo solo detienen el sangrado tapando el fondo de su vagina con un objeto blando, lo cual no garantiza que por algún incidente igual te veas embarrado. Ni qué decir en las escenas de sexo anal, donde es común que las actrices no hayan realizado correctamente los enemas y ayunos previos. No es necesario detallar más, solo decir que aún en episodios desagradables, solo debes ir a lavarte el miembro y tener el aplomo de continuar follando después.

5- Debes durar bastante y eyacular justo cuando sea necesario


Estadísticamente las sesiones amatorias de las personas comunes y corrientes rondan los 10, 15 o 20 minutos. Pocas son las parejas que gastan una hora del día en copular. El punto es que, dure lo que dure el sexo normal, nadie te presiona para que eyacules rápido o tarde, ni te exigirá que botes poco o mucho esperma, etc. Eso sí sucede en el porno: debes ser capaz de ponerte erecto al instante y mantener el pene como un tronco durante cuarenta minutos o una hora, y ser lo suficientemente profesional para eyacular en grandes cantidades cuando el director así lo indique.

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