1- Exigir demasiado:
El problema con la mayoría de mujeres es lo que se le conoce como "pensamiento mágico".
La mujer por naturaleza es más selectiva y exigente que el hombre al buscar pareja. Mientras el varón por lo general solo se conforma con que la chica le parezca atractiva, la mujer busca un pack que va más allá del físico, pues también incluye personalidad, estatus, potencial para ascender en la vida, etc.
Eso es innato en las mujeres de todas las culturas y tiempos de la historia. Sin embargo, en la mayoría de culturas civilizadas ese instinto femenino era controlado por el sistema para que todo hombre pudiera conseguir pareja, y por ende haya más formaciones de familias estables y más producción para la sociedad. La gente soltera no suele producir más allá que para sí misma.
En culturas como la nuestra la mujer recién lleva unos cincuenta años donde puede comportarse con "total libertad", lo que si bien al principio puede parecer perfecto, también tiene aspectos que juegan en contra de la mujer misma. Tanta libertad a menudo lleva al individuo a no saber qué hacer con ella y a equivocarse con frecuencia, a veces bajo el riesgo de acarrear consecuencias irreversibles.
Estamos en tiempos donde cada uno busca más que nunca velar por sus propios intereses, así como la mujer ahora tiene la libertad de rechazar a cuantos hombres quiere en espera del "hombre perfecto", los hombres también tienen la libertad de buscar a la mujer que mejor les parezca. Piénsalo, muy probablemente tú también estés bastante fuera del concepto de "mujer perfecta" que el "hombre perfecto" tanto quiere ¿si no eres perfecta? ¿por qué crees que él, un hombre perfecto, te buscará y elegirá? Debes tener exigencias realistas, la verdad.
2- Proyectar sus criterios de selección en los hombres:
Un error de la gran mayoría de mujeres es pensar, quizá inconscientemente, que el hombre busca en la mujer lo mismo que ella busca en él, es decir no solo físico, sino también una personalidad poderosa, un sueldo estable, un potencial de crecimiento, independencia en todos los aspectos posibles, etc. Falso, hombres y mujeres buscamos cosas distintas en el otro, tal como se explicó en el primer párrafo del punto de arriba.
Para un hombre, una mujer no se vuelve más atractiva por haber formado su empresa, por tener personalidad dominante, etc. Un hombre con roce social y buena billetera es mucho más interesante para las mujeres, pero eso no aplica para ti, señorita. Ser libre, independiente y empoderada no te traerá más pretendientes que si carecieras de todos tus logros, Una vez más, ten expectativas realistas.
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3- Dejar que pase el tiempo:
Cuando se dice que a un hombre por general le basta con que la mujer le parezca atractiva, ten presente que para el varón el atractivo femenino va muy ligado a la juventud. Por tendencia la mujer busca a hombres mayores que ella y el varón a más jóvenes que él. Lo curioso es que mientras la mujer actual puede ser más flexible con ese instinto y hoy tener a una pareja dos años menor cuando el año pasado andaba con un hombre seis años mayor, el hombre -mientras esté en posición de elegir- siempre, siempre, siempre, siempre escogerá a las más jóvenes, y si están entre los 18 y 25 años, pues mejor. La verdad sin filtros.
Está bien que postergues la idea de un compromiso serio porque quieras vivir la vida loca, sacar tres títulos universitarios, o lo que quieras. Pero comprende que tarde o temprano el sentimiento maternal/familiar te tocará a la puerta, y si te agarra después de los 30 o 35 años, tendrás muchas cartas en tu contra. Tómalo en cuenta por lo menos. Suerte.





