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domingo, 28 de octubre de 2018

¿Por qué odiamos las reuniones familiares? 5 RAZONES

Odio las reuniones familiares
No lo niegues, todos odiamos las reuniones familiares
Las reuniones familiares son eventos que, tanto en la vida real como en la ficción, generan tirria y aburrimiento en quien las experimenta.

Aunque sea políticamente incorrecto reconocerlo, las reuniones familiares apestan, en especial cuando acontecen los domingos. Sin embargo, es un tema que normalmente es abordado solo en programas humorísticos, ya que en espacios reales está mal visto detestar dichos eventos. ¿Qué tan miserable tienes que ser para odiar la presencia de los tuyos? Valgan verdades, medio mundo odia reunirse con sus familiares y nadie tiene que sentirse culpable. Aquí las razones:

1- Debes ser un encanto de persona

Como se trata de familiares que no ves con la misma frecuencia que a los demás, está la regla implícita (o a veces demasiado explícita) de pulirte y portarte de una forma excelente. Debes desaparecer tus molestias, tu cansancio acumulado durante la semana, las pocas ganas de conversar o mirar a todos a los ojos, etc. En cierto sentido, no puedes ser tú mismo durante toda una tarde.  

2- Los familiares pesados

Todos tenemos a alguien a quien es más fácil querer cuando menos lo vemos. Ese es el caso de las suegras, primos lejanos, algunos tíos, cuñados, etc. Con ellos, muchas veces solo queda esperar indirectas o una que otra confrontación. ¿Quién no quisiera evitarlos? Lo peor es que, por más que tú quieras llevar la fiesta en paz, ellos pareciera que no.  

3- Los sábados o domingos

Sí, las reuniones familiares son eventos bastante incómodos, pero lo que los hace menos llevaderos son los días escogidos. Un sábado quieres pasarlo bien con las amistades o tirado en el sofá viendo Netflix, no reunirte con un montón de pelmazos que ya ves en Navidad y en los cumpleaños de los abuelos. Ni qué decir del domingo, día cansado y aburrido por excelencia, donde quisieras evitar actividades que fortalezcan ese abatimiento. 

4- Las preguntas incómodas

A menudo dirigidas por algunas de las mismas personas mencionadas anteriormente: Si eres niño o adolescente, "¿qué tal el colegio?", cuando saben que eres malo en matemáticas; si eres joven, "¿y qué tal la novia?", cuando nunca has tenido una o acabas de romper; si eres adulto en toda regla, "¿cuándo la boda?", cuando el casamiento no forma parte de tus planes; si estás casando, "¿cómo va todo?", cuando la única razón por la que no te divorcias es para no perder el techo y la custodia de los hijos. Y así.

5- La hipercopresencia

Cuando llevas varias horas bajo la presencia de cierto número de personas, estando en continua conversación, contacto visual, etc, es normal que lleguen a hartarnos. Ese es un estado psicológico conocido como hipercopresencia, donde cualquier persona, incluso quien más quieres, se puede hacer insoportable. El problema es mayor en las reuniones familiares, donde todo está pautado, debes mostrar la mejor versión de ti mismo y no irte del lugar.

odio reuniones familiares
Whisper

¿Estás de acuerdo o crees que exageramos un poco?

miércoles, 8 de agosto de 2018

5 fotos que demuestran que vivimos una crisis masculina

En los últimos años estamos viendo una disolución de roles entre los sexos, o al menos un intento de ello. Aunque al principio pueda parecer positivo porque está liberando a hombres y mujeres de ciertos estigmas, como el hecho de no ser muy delgada o femenina en el caso de las mujeres, o no ser tan agresivo o exitoso en el caso de los hombres, no podemos negar que está causando estragos en la identidad de los individuos. 

Hoy mostramos cinco fotos que pondrán de manifiesto que la identidad masculina se está viendo seriamente atacada. Y da igual que te consideres progresista o conservador, lo que verás a continuación te inspirará risa. ¡Niégalo!

1-  Abuelos antes y ahora

Los abuelos no son personas que generen percepciones variadas en sus nietos. O son aburridos o son admirables. No hay mucho que agregar, ¿pero qué pasará cuando los jóvenes progres de hoy sean abuelos? Pues ninguna imagen es tan contundente como esta.

Culpa del género no binario

2- Cuando la deconstrucción pierde seriedad

Cuando recién se empezó a hablar de "nuevas masculinidades" o "deconstrucción patriarcal", las personas racionales imaginaban tal vez muchas cosas, pero no algo tan extraño como estos tipos.

Las nuevas maculinidades
El País

3- ¿Existen novias con pito y novios con papaya?

Una broma en 2005. Un aclaración muy importante en 2018.

Josh y Mindy

4- ¡Si con esto no la pongo me muero! 

Ligar se ha vuelto muy difícil y los hombres se están sintiendo descolocados. Llegó Tinder y no les funciona, así que ¿por qué no probar haciéndose un aliadx? Alguna caerá.

El "tetazo" en Argentina


5- Y pensar que sus ancestros cazaban mamuts

¿Y las mujeres masculinas qué padecen?

Los hombres femeninos

miércoles, 4 de julio de 2018

Nahir Galarza: 5 lecciones que nos deja su caso en redes sociales

1- Las redes sociales dan voz a gente con 0 empatía

Humberto Eco se quedó corto cuando dijo que las redes sociales le permiten a hablar a legiones de idiotas. Olvidó que en el siglo XXI la gente sin una gota de empatía puede vivir en una suerte de paraíso. Una simple imagen lo demuestra:



2- El hombre necesita pensar con la cabeza superior

Vivimos un tiempo donde el feminismo está generando mucha oposición, tanto en hombres como en mujeres. Naturalmente, los disidentes en su mayoría son masculinos porque ellos son quienes más sufren los excesos feministas "en nombre de la igualdad". Sin embargo, solo basta con visitar los ya eliminados club de fans de la asesina para entender que muchos problemas masculinos e impunidades femeninas se podrían solucionar si se pensara un poco menos con la cabeza inferior...


3- Muchas feministas realmente están mal de la cabeza

Una imagen vale más que cualquier palabra.


4- El periodismo digital es más podrido que el tradicional

Lo que importa para esta gente de la prensa es vender titulares como salchichas, nada más, aunque hagan del criminal un rockstar.


5- Las feministas, cuándo no, culpan de todo al patriarcado

Si el hombre mata, patriarcado; si muere, patriarcado; si la mujer mata y no va presa, patriarcado; si va presa, patriarcado...


domingo, 1 de julio de 2018

Los 5 consejos más tontos de la "sabiduría popular"


1- "Sigue a tu corazón" 

Uno de los más grandes regalos de los antiguos griegos fue el ejercicio sistemático de la razón, la filosofía y la búsqueda del conocimiento en general. Miles de años después de estos señores, probablemente ya en tiempos de los juglares, llegaron los zopencos que se defecaron en tal legado para invitar a seguir las emociones y todas las cegueras asociadas al amor romántico y las pasiones desenfrenadas. Todo eso que se ve simbolizado en el órgano que bombea nuestra sangre.

Siempre que alguien te diga que sigas a tu corazón, huye como de la peste.

2- "A las mujeres no hay que entenderlas, solo quererlas"

Es bastante curioso que las feministas no se hayan metido jamás con esta frase que deja a las mujeres como inestables, indecisas, caprichosas y hasta tontas para el intercambio de ideas. ¿Por qué será? ¿Tal vez porque ven en ella un buen recurso para defenderse cuando vienen con algún disparate?

3- "Si deseas algo, el universo conspira a tu favor"

Bueno, hay que darle sus respectivos reconocimientos al vendehumo de Paulo Coelho por la frase original, la cual dice: “Cuando una persona desea realmente algo, el universo entero conspira para que pueda realizar su sueño”, y que el "conocimiento" popular derivó de mil formas con el mismo significado estúpido. 

No hay que pensar durante más de dos segundos para comprender que este tipo de frases son responsables de mucho malestar emocional en los individuos. Es un pensamiento que forma parte de gente pasiva, que creen que con "buena vibra" y palabras bonitas las cosas caen por obra y gracia del Señor. Lógicamente, el final de ese camino suele ser la frustración.

4- "Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida"

Sí bueno, ¿y qué si me gusta armar porros?, ¿y qué si lo que me gusta no da un duro?, ¿y qué si lo que me gusta no funciona en Sudamérica y soy tan pobre y sin contactos que nunca podré salir de ahí? A propósito de ello, hay que tener en cuenta que, sea lo que sea que te guste independientemente de su rentabilidad, cuando pasa a convertirse en trabajo deja de ser tan bonito, porque se hace necesaria la imposición de rutinas, metas imperativas, sacrifico de horas de sueño, placeres, acatar órdenes, estrés, etc.


Ningún trabajo es bonito, pero sí hay los que son más agradables y llevaderos que otros. ¿Dónde está lo más idealista, contradictorio y estúpido de dicha frase? En que a menudo la dicen quienes esperan que sus hijos gusten de la ingeniería, arquitectura, informática o lo que sea que augure un buen futuro. Ni bien escuchan un "papá, quiero ir a la escuela de arte", les cambia la cara dramáticamente. 

5- "Si lo sueñas, lo vas a lograr"

Otro pensamiento mágico que suele ser del beneplácito de los lectores de Coelho y televidentes de La Rosa de Guadalupe. Para desgracia de ellos, la vida enseña diariamente que el mundo no es de los soñadores, sino de los ejecutores. Existen millones de personas con excelentes sueños e ideas, pero pocos con la voluntad, visión y recursos para ejecutarlas y sacar beneficio de las mismas.

Si una frase como esta te lo dice un creyente en el horóscopo, vegano y, para colmo, miembro de un "negocio" del tipo red piramidal, ríete en su cara como lo hace el buen John Jonah Jameson ante Peter Parker.

martes, 26 de junio de 2018

Todo empresario es medio psicópata (5 argumentos)

Artículo relacionado: 5 mitos sobre los psicópatas

Gordon Gekko

1- Los empresarios son bastante manipuladores

El objetivo vital de todo empresario es generar rentabilidad, o sea dinero; para conseguir ello, maquillan sus intenciones y alteran el ambiente que los rodea para "ennoblecer" lo que otros tienen que hacer por ellos a cambio de un poco de plata a fin de mes.

De ahí nacen esos departamentos de humo como son las comunicaciones internas y los recursos humanos, con el fin de hacer que los trabajadores (llamados convenientemente "colaboradores") sientan satisfacción ante su propia esclavitud tras quedarse horas extras sin cobrar y sacrificar feriados.  

2- Sus relaciones con otros se basan en extraer lo máximo, devolviendo lo menos posible

Todas las interacciones que tienen los empresarios con los demás (negociaciones) llevan el disfraz de "ganar-ganar", pero en realidad consisten en solicitar un gran beneficio a costa de dar uno menor, maquillándolo para que se vea lo más atractivo y equitativo posible a ojos del interlocutor. Estamos en realidad ante un juego de poderes donde se pretende vender la ilusión de que ambos se verán igualmente beneficiados, cuando en realidad lo más probable es que uno obtenga un kilo de papas y otro una bolsa de papitas Lays llena de aire.

Ni qué decir cuando hablamos de sus relaciones con la clase trabajadora, donde les exigen a los candidatos varias habilidades que incluso están fuera de su área profesional, además de mucha disponibilidad de tiempo. Por si esto fuera poco, esperan a que cobren poco, porque el tontín que cobre menos y ofrezca más de su tiempo y su cerebro será el "afortunado" de trabajar para estos camaleones.

3- Tienen poca o ninguna empatía, pero sí que exigen que otros la tengan

La empatía está dentro de las soft skills que esta gente demanda en quienes se convertirán en sus "colaboradores". Esa virtud la necesitan a la hora de demandar mayor entrega, A.K.A: quedarse horas extras o venir algunos feriados o fines de semana sin cobrar para "apoyar en proyectos importantes para todos".

Lamentablemente, esta empatía es solo unidireccional, porque cuando se trata de que ellos la tengan no hay forma de que puedan demostrarla, porque su dinero y sus proyectos siempre serán lo más importante aunque lo camuflen con manipulaciones discursivas para rechazar o despreciar una necesidad o solicitud urgente de su "colaborador". 


4- Tejen ante los demás un "complejo" disfraz de humanidad 

Como saben que sus verdaderas motivaciones son solo egoístas, temen que el mundo les dé la espalda y dejen de generarles ganancias. Por esa razón le dan la importancia a eso que se conoce como "construir y gestionar su reputación", con el objetivo de venderle propósitos humanos a los demás. 

De no ser porque la Sostenibilidad o Responsabilidad Social Empresarial manejan tantos millones detrás, casi ninguna empresa se tomaría la molestia de alinearse a las ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) ni sentiría preocupación alguna por la humanidad ni el medio ambiente. 

5- Cosifican al resto

Por mucho que estos camaleones digan que ven a sus equipos de trabajo como "componentes humano", la verdad es que para ellos solo son un número usado para aumentar otros números más importantes en sus cuentas bancarias.
Cualquier discurso y práctica "humanitaria" que sostengan en favor de ellos, es solo un recurso de manipulación para retener "talento" y para evitar que esta época de hipertransparencia (redes sociales y empoderamiento ciudadano) les ponga en evidencia como meros explotadores de necesidades. 


domingo, 17 de junio de 2018

Rusia 2018: Los gobiernos corruptos aman el Mundial (5 razones)


1- Se ahorran presupuesto y creatividad en cortinas de humo


Normalmente, nuestros políticos bananeros necesitan trabajar constantemente para identificar y hacer relevantes a sucesos insustanciales, popularizar meros rumores o hasta inventarse psicosociales. No obstante, gracias al Mundial, ya no necesitan invertir tiempo ni recursos en eso porque la mayor cortina de humo ya llegó solita y durará varias semanas. Ni qué decir si hablamos de un país que está participando del certamen.

2- Solo necesitan que la prensa haga muchas notas sobre fútbol

Qué mejor que sacar notas o reportajes sobre los que han ido a Rusia a apoyar a su selección, sobre lo lindas que están las rusas, sobre el partido ganado o perdido, sobre el esfuerzo de ese equipo que participa luego de décadas, sobre ese extranjero de la farándula o de Twitter que por motivos comerciales dice apoyar a la selección nacional, sobre ese vidente que asegura un buen resultado del siguiente encuentro, etc.

¿Para qué sacar noticias sobre los juicios pendientes a congresistas bajo proceso?, ¿para qué hacer seguimiento a esa polémica movida del presidente? A la gente no le interesará y al gobierno no le convendrá, y recompensará a la prensa que calle la boca y solo hable de Rusia.

3- Pueden hacer una pausa descarada a los asuntos nacionales

¿Gente que muere de frío al interior?, ¿los profesores ganan poco?, ¿la seguridad en las calles?, ¿las regulaciones a las empresas?, ¿ese proyecto civil cuyo primer ladrillo se puso en el 2011?, ¿el narcotráfico? Todas las responsabilidades que siempre están pendiente, ahora serán olvidadas por el Estado. Pero eso sí, la gente seguirá pagando sus impuestos.

4- El Mundial alimenta un nacionalismo falso e hipócrita que genera dinero para estos corruptos

No suele existir un verdadero nacionalismo en países tan multiculturales (al mismo tiempo tan eurófilos) y de fuertes contrastes como los latinoamericanos. En el día a día estos países muestran un alto desprecio por sí mismos, pero en el Mundial por curioso que parezca están orgullosos de indígenas, de su comida, de su cultura periurbana, etc. Todo eso lo aprovechan los medios privados y estatales porque generará solo ganancias para los grandes empresarios y para la clase gobernante (en impuestos), no gastos en las necesidades del pueblo.

5- Pueden robar más y firmar más contratos entreguistas

Durante el Mundial el fútbol es prácticamente el único tema de conversación (el fútbol es el verdadero opio del pueblo), por lo que pasará desapercibido cómo nuestros gobernantes seguirán firmando contratos en favor de las transnacionales extranjeras de siempre, haciendo que los nacionales seamos inquilinos en nuestro propio suelo. 

domingo, 29 de abril de 2018

Emprender ya aburre y el emprendedor cae pesado (5 argumentos)


1- Ahora cualquier cosa es emprender, cualquiera es emprendedor

El emprendimiento se ha vuelto una moda. Y aunque muchos piensen que esto es una barrabasada, sé que pronto llegará el día donde el pack completo será ser feminista, homosexual, vegano y emprendedor. Sacas tu línea de polos estampados por Facebook:"oh, ya soy todo un emprendedor"; abres tu blog con anuncios de adsense (cof cof) "estoy emprendiendo digitalmente"; vendes tus pulseras con diseños autóctonos por mercado libre: "oh, ya soy un emprendedor artesanal". Y así la palabra se ha prostituido...

... ah, no olvidemos el famosísimo "¿Quieres la libertad financiera?, ¿qué si te digo que conozco un modelo de negocio donde puedes ganar hasta X cantidad en tus horas libres?" (vendedor de Herbalife, Fuxion, Zrii y similares). 

2- El emprendimiento se ha vuelto una secta con aires de superioridad

De seguro, en más de una ocasión habrás escuchado cosas como:

_ Deja de quejarte, si no te gusta tu trabajo, haz empresa o simplemente cállate. 
_ Los que no emprenden son los que siempre se quieren quedar de empleaduchos.
_ Yo emprendo porque no soy como esos mediocres que se quedan de 8 a 5 en una oficina.
_ Trabaja por tus sueños u otro te contratará para que trabajes en los suyos.
_ Etc.

Todas estas afirmaciones tienen su correspondiente carga de ego y desprecio hacia el empleado común y corriente, el cual mueve la economía del país y del cual dependen todos esos arrogantes esnobistas que, por ser emprendedores, se sienten en otro plano o dimensión. ¿Qué sería de esas sabandijas sin esos "mediocres" de los que tanto hablan?, ¿sin ellos estas ratas podría emprender?; ¿y qué de esos desgraciados que necesitan sí o sí el poco dinero que hacen en doce horas diarias para no quedarse sin comida o en la calle?, ¿cómo esperan que emprendan? Humanidad les falta, caraduras. 


3- Se dan la licencia para explotar a sus empleados bajo el cuento barato del emprendedurismo

El 95% de los empresarios son explotadores por naturaleza; pero los emprendedores pueden serlo recurriendo a excusas y manipulaciones diversas a causa de su situación como tales. En su ánimo de "contagiar" su emprendedurismo en el resto de sus "colaboradores", les exhortan no trabajar solo por el dinero, lo que significa que les saca en cara que él trabaja hasta 14 horas diarias para sacar a flote su negocio, y que por lo tanto, ellos deberían ser más empáticos y unirse a él en dicha lucha (trabajar varias horas extras y feriados) hasta que las cosas mejoren para todos. Y claro, cuando mejoren, él tranquilamente podrá renovar personal para no aumentar sueldos.

4- El emprendimiento a menudo vende fantasías como miel para las moscas 

A menudo, el emprendedor dice que no trabaja solo por el dinero; pero, contradictoriamente, busca sin descanso el santo grial para hacerse millonario, y por ello adquiere libros de gente que se hizo rica diciéndolo a otros cómo hacerse ricos, como los libros de Robert Kiyosaki. También anda compartiendo en sus redes sociales frases de emprendedores famosos, bajo el sueño húmedo de que algún día otro compartirá las suyas. 

Lo que la criatura no sabe es que en dos años seguirá igual o habrá mejorado un poco, mientras ese youtuber de 20 años de edad habrá triplicado sus ganancias haciendo chorradas todos los días (y sin pensar en dinero ni fantasías asociadas).

5- El emprendedor siente una obsesión casi gay por Steve Jobs, Mark Zuckerberg, Jack Ma y otros

Mucha gente está hasta el gorro de ver la cara del odioso de Steve Jobs por todo Facebook y Twitter. Ni qué decir de Zuckerberg, que cae más que pesado desde la polémica de Cambridge Analytica. Tampoco olvidemos a Jack Ma, que aunque luce completamente amable y da ganas de sentarse a conversar con él, también viene siendo prostituido por ciertas personas con una obsesión que roza con la homosexualidad. 

Por culpa de estos sectarios, los personajes exitosos anteriormente mencionados se hacen irritables, de forma similar a como el filósofo Slavoj Zizek cae gordo por culpa de otro grupito de esnobistas. 


domingo, 4 de febrero de 2018

¿Por qué ahora hay más personas infelices que antes? 5 posibles motivos o culpables


Vivimos en un mundo con muchas más comodidades que nuestros ancestros; sin embargo, la queja está a la orden del día, el consumo de antidepresivos se dispara, todos nos parece injusto y hablamos de la felicidad por doquier (porque mucho se habla de lo que no se tiene). ¿Por qué? Aquí algunas de las razones:

1- Por culpa de las redes sociales

En Facebook e Instagram todos tratan de mostrar lo mejor de sí mismos: si están pasando un sábado ordinario y aburrido en compañía de pizza, pondrán algo como "#ilovepizza" o "#thebestweekend"; si están corriendo en la noche para descargar sus frustraciones del día, pondrán "#nopainnogain", "#alcanzandometas", etc.

Por su parte, la persona aburrida que gasta horas revisando las publicaciones de sus amigos -y que no siente la necesidad de presumir de su desabrida pizza- al ver el muro de sus contactos, piensa cosas como "¿por qué mi vida es tan aburrida y la de ellos tan fabulosa? Ellos tienen amigos para hacer deporte, van de viaje y yo aquí engordando miserablemente. Soy un chiste".

2- Porque la felicidad se ha vuelto una obligación

La palabra felicidad aparece por todos lados, nos la ponen hasta por los ojos y ocupa el primer lugar de prioridades después del sexo. Hay una especie de propaganda que nos dice que venimos a este mundo con el deber de ser felices y que tenemos que luchar incansablemente por ello, porque de lo contrario, hemos desperdiciado nuestra vida y habremos fracasado. Gracias a eso, mucha gente que simplemente vivía tranquila o que seguía para adelante aguantando las miserias que le tocó, "se da cuenta" de que no es feliz y se angustia por eso, porque ahora hay una nueva presión sobre sus vidas. Paradójico y absurdo.

Hasta hace poco más de medio siglo, la gran mayoría de personas no tenían tiempo de pensar si eran felices o no ¿quizá es por eso que no se sentían infelices?

3- Porque el estilo de vida actual es bastante superfluo

No nos engañemos, el concepto de felicidad siempre he tenido su dosis de materialismo y hedonismo (a ver si es feliz un indigente muerto de hambre que no folla nunca), pero el problema es que actualmente el asunto es hasta patológico. Hoy todo se resume en lo que tienes o en lo que seas capaz de proyectar. Debes tener comodidades, ser sexualmente activo, popular y joven siempre.

4- Porque se nos dijo que el éxito está al alcance de cualquiera

Muchas personas están con la chispa del emprendimiento en sus espíritus. Eso en principio es bueno porque impulsa a la gente a explotar su creatividad y a hacer su propio camino lejos de empresaurios explotadores. Lamentablemente, también se ha convertido en una especie de dictadura. "Si fracasas, es tu culpa", "si ellos pueden, tú también", "si mueres pobre, es solo tu culpa y por tu gran culpa", "si vives como empleado eres un mediocre", etc. Pues eso.

5-  El contexto nos ha vuelto engreídos

Hay que reconocer que, en buena medida, los individuos que componen esta sociedad están bastante infantilizados. Su infelicidad frecuentemente radica en que no ven sus caprichos hechos realidad, en que creen que sus simples deseos tienen el estatus de "derechos". Si las cosas no con como ellos quieren, se echan a llorar hasta que alguien les tienda la mano. Están disconformes con todo, siempre quieren más, y si no se les da, no pueden ser felices.

"Hombres fuertes crean buenos tiempos, buenos tiempos crean hombres débiles, hombres débiles crean tiempos difíciles". 

viernes, 5 de enero de 2018

¿Cómo ser un joven rebelde en el siglo XXI? 5 formas


Artículo relacionado: 5 razones para evitar los tatuajes

1- No hacerte tatuajes

Hace milenios los tatuajes eran parte de la vida cotidiana de numerosas civilizaciones alrededor del mundo. Eran un distintivo geográfico, etáreo, civil, jerárquico, entre otras consideraciones según la cosmovisión y características de cada cultura. No obstante, esa costumbre terminó por casi desaparecer en la mayoría de pueblos civilizados a causa de la expansión de la cultura occidental.

Desde aquel momento disruptivo, los tatuajes quedaron relegados a la gente marginal (prostitutas, delincuentes, etc).  Esto se mantuvo así incluso durante el siglo XX; sin embargo, más o menos a partir de la mitad de ese periodo, dicha práctica comenzó a propagarse entre los adolescentes y jóvenes como una clara muestra de rebeldía, transgresión, "propaganda" antisistema, etc.

El tatuaje, como símbolo de rebeldía, duró aproximadamente medio siglo. Posteriormente, a principios del siglo XXI, se fue normalizando sin que casi nadie se diese cuenta. Hoy, en pleno 2018, tatuarse ya no es jerárquico ni rebelde, sino que es una banalidad de la que no todos se han percatado. Ahora cualquier panoli se tatúa apenas termina el colegio o ingresa a la universidad. Hasta en las iglesias puedes ver gente con un tatuaje bajo la manga.

Tatuarse, hoy en día, ya no significa absolutamente nada, solo monería, borreguismo o como sea que en tu país se le llame a quien sigue la corriente porque sí. Por ende, podemos decir que el nuevo muchacho rebelde es quien opta por no hacerlo. El rebelde del siglo XXI comprende -sin mucho esfuerzo- que sus amigos se tatúan por la misma razón que en la pubertad lloraban por los juguetes de Pokemon o Beyblade.

Piénsalo: el tatuaje es parte del sistema, los ves alegremente en Instagram, Facebook, anuncios en centros comerciales, etc. Dentro de algunos años serán tan cansinos y conservadores como ver imágenes de Jesús o la Virgen María en la puerta de tu abuelita.




2- Siendo indiferente al sexo casual y promiscuidad en general

Dentro de la historia moderna, la vida sexual promiscua (y su relación con lo que se entiende por "una juventud bien vivida") tiene pocas décadas de popularidad. En términos históricos, cincuenta o sesenta años no son nada. Sin embargo, a pesar de tratarse de una conducta reciente, follarse a medio se ha vuelto una regla bien consolidada -casi fascista- para toda persona entre los 18 y 30 años.

Para el nuevo establishment, si follas poco o nada, ya sea porque careces de dones de seductor, porque eres flojo para ligar, porque eres religioso, o lo que sea, eres un fracasado que desperdicia o ha desperdiciado su juventud. De ahí parte que te veas obligado a inventarte orgías que nunca tuviste, "amores" que no pasaron de ir a comer helados en la esquina, y relaciones sexuales en lugares públicos que en realidad fueron roces accidentales dentro del ómnibus.

Vamos, que ser un pichabrava o una ninfómana es la norma hoy en día, una norma que todos quieren cumplir pero que no todos pueden ¿Vas a permitir que el sistema actual defina tu felicidad y el rumbo de tu juventud por si coges y cuánto? ¿Quieres ser parte de esos borregos que se inventan sexo loco cada sábado en el bar?



3- Dejar de ser un atheus

Poner a parir a dios es otra expresión del sistema imperante. Está bien que no seas creyente, que la idea de dios te parezca irracional o incluso absurda. Sin embargo, hacer proselitismo ateo diariamente te pone al mismo nivel de esas tías que agregan a sus sobrinos al Facebook para etiquetarlos en imágenes cristianas con melosos mensajes positivos. Cansan, dan tirria.

El nuevo joven rebelde ha entendido que hablar puras pestes de la Iglesia (y ensalzar al islam en nombre de la tolerancia, qué paradójico) es tan absurdo como darle gracias a dios hasta porque no se atoró el baño esta mañana. Este muchacho incluso va más allá: le encuentra aspectos positivos al pensamiento religioso; logra reconocer públicamente su importante rol en el desarrollo de la civilización occidental; y no teme burlarse de los "sacerdotes" ateos que la ridiculizan sin mayor fundamento.



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4- Ser antiprogre (critica al feminismo, islamismo, LGBT, etc)

"En los días que corren, el antiprogresismo es el nuevo punk", fueron palabras del mismo Johnny Rotten, vocalista de Sex Pistols. Muchos dicen que el punk y su ideología han muerto; bueno, pues eso no es del todo cierto. En realidad, podemos decir que los motivos de protesta son otros: si antes se protestaba frente la cucufatería, hoy hay que protestar frente al libertinaje inconscuente; si antes había que quejarse ante la intolerancia, hoy es oportuno exponer los estragos de la tolerancia excesiva y las empanadas mentales que pregona la misma, como ser feminista musulmana y gay pro-islam, por citar simples ejemplos.



5- Renunciar al postureo y la felicidad barata en general

Vivimos en la dictadura de la felicidad y de los pensamientos positivos, el cual tiene como mandado dividir a la gente en personas de "buena vibra" y personas "tóxicas".  Si estás pasando por una mala racha o tu realidad - por factores que no dependen de ti- es una basura, estás obligado a ser un ejemplo de coraje y de sonrisas imborrables, porque de lo contrario eres un resentido, fracasado y débil.

Esta cultura de la felicidad forzada te obliga a perseguir la felicidad y exhibirla ante todo el mundo, ya sea real o un mero disfraz. ¿Quieres saber algo? las estadísticas arrojan que la gente de hoy es más infeliz y el consumo de antidepresivos se ha disparado ¿contradicción? Para nada, sucede que mucho se habla de lo que no se tiene.

El filósofo Torbe resume esto de la siguiente manera: "Cuando te has hartado de perder tanto el tiempo con el estúpido postureo subiendo fotos de ti, y haciendo ver a la gente que eres un triunfador, es cuando entonces recapacitas y dices: a tomar por c*l* todo".

Dentro del postureo también está, por supuesto, exhibir el porro que te vas a fumar, la coca que te vas a jalar, el trago que vas a secar ¿a quién le importa?

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¿Eres un borrego o un rebelde?

miércoles, 3 de enero de 2018

Los animales no son más nobles ni superiores que el hombre (¡5 jaque mates a los veganos!)


1- No tienen reparos en matar y comer a otros animales

Estas lindas criaturas no escatiman en darle sufrimiento a otros animales a la hora de alimentarse. Solo los muerden y despanzurran sin ninguna consideración, y lo hacen dándose su tiempo. No olvidemos tampoco a los clanes de fieras, entre ellos el macho alfa subyuga a los betas y se lleva a las hembras; estas, a su vez, no tendrán compasión con sus crías, pues las matarán ni bien otro nuevo macho alfa ocupe el mando.

2- Muchos actos malvados hechos por el hombre, son el pan de cada día en la naturaleza

Agredir o matar al más débil, dejar morir a la cría defectuosa, la pedofilia, el canibalismo, la promiscuidad, el incesto, incluso la necrofilia, entre otros, son actos que la justicia humana condena sin contemplaciones. Sin embargo, en la naturaleza son cosa de todos los santos días.

3- Las mascotas no sienten amor hacia sus dueños, solo apego por mera necesidad

Esto es más evidente aun en los gatos. Las mascotas no aman, o por lo menos no manejan esa abstracción al mismo nivel que los humanos. Y sí, tampoco odian, pero no odian por lo mismo que no aman, porque esas son capacidades humanas. 

4- No destruyen el mundo por lo mismo que tampoco lo construyen

Bastantes personas insisten en que los animales son "más buenos" que el hombre porque no contaminan, no hacen la guerra (supuestamente) y "no abrigan maldad en sus corazones". Pues siento decepcionarlos: estas criaturas no destruyen por lo mismo que no son capaces de construir, es decir, porque carecen de conciencia e intelecto. No confundas eso con nobleza.

5- Pero muchos parecen ser más inteligentes que los animalistas

Hoy en día está de moda decir que se quiere más a la mascota que a la pareja, que duele más la muerte de un cachorrito que la de cien humanos, que esterilizar a un perro es peor que legalizar el aborto, etc. Bien, ningún animal -si pudiera hablar- diría tamaña estupidez. Ellos priorizarían -como es natural- a sus crías por cualquier otra especie ajena. En ese sentido básico de supervivencia sí que nos pasan por encima. 

sábado, 9 de diciembre de 2017

5 farsas sobre la "generación" millennial


1- Son una generación

Se consideran como parte de la "generación" millennial a aquellas personas que, actualmente, son jóvenes entre 19 a 34 años. Primero, habría qué preguntarse qué diablos pueden tener en común un adolescente de 19 años con un hombre de 34. Sí, claro, ambos usan Facebook, Twitter y pasan horas en Internet, pero muchos señores de 40 también lo hacen. 

Segundo, tendríamos que preguntarle a un chico de 19 si considera que alguien de 30 o 34 forma parte de su misma generación. O lo que es más divertido, preguntarle a las chicas de 19 o 22 años si andarían con un hombre de 34. El 90% de ellas (como mínimo), sin pensarlo, te dirán que no, y si les dices "¿por qué? ¡si son de tu misma generación!", se reirán en tu cara. 

2- Dejaron de nacer a partir del 2001 (¿o el 96? )

Tenemos problemas desde el año de nacimiento de estas personas. No existe un verdadero acuerdo al respecto. Algunos consideran que en 1995 nacieron los últimos millennials; otros que continuaron naciendo hasta el 2000. Entonces ¿dónde quedan los nacidos entre el 1996 y 2000?  

Palique

3- Son los "chicos de ahora"

Resulta que la palabra "millennial" aparece hasta en la sopa, ya sea para admirarlos, envidiarlos, o lo que es más recurrente, para culparlos de toda la deconstrucción social que vivimos. Pues bueno, hay que bajarles el ego de una vez. Los millennials ya se están quedando atrás, los niños de ahora son los centennials o generación Z (menores de 19 años, hasta el momento). 

Los chicoz Z (já, suena a Dragon Ball) son la máxima preocupación de las diferentes organizaciones, pues en poquísimos años tomarán la mayor cantidad de puestos de trabajo y serán los consumidores masivos. De hecho, ya lo están siendo poco a poco. 

Hay que tener en cuenta que, mientras la "generación" millennial nació a lo largo de 15 años, la centennial solo tuvo 7 años (del 97 al 2004, supuestamente). A estos últimos sí se les podría considerar una generación.

4- Son la peor generación

Número 1: ¿A qué generación millennial estamos culpando? ¿a los "millennial 1" de la segunda mitad de los 80s? Ellos se comportan como los últimos miembros de la generación X; ¿a los "millennial 2" nacidos entre el 96 y 99? Ellos se encuentran en un punto de discordia entre una generación y otra; ¿o a los "millennial 3" nacidos en el 2000? Ellos consideran como parte de los suyos a la generación Z y no a los "viejos" de los noventa. 

Número 2: Si esta "generación" es la peor por su narcisismo e impaciencia ¿qué podemos esperar de los chicos Z? Los millennials son impacientes y narcisistas debido a las facilidades que les dan las nuevas tecnologías. Sin embargo, ellos empezaron a disfrutarlas en determinado momento de su adolescencia o juventud, es decir, no son nativos digitales como sí lo son los chicos de la generación Z ¿qué clase de "monstruos" son estos últimos?



5- Están dejando una "huella especial"

Todo el mundo deja algún tipo de huella, a menos que sea una concha de mar. La generación X dejó huella, pero ya pasó y ahora nadie habla de ellos; lo mismo pasará con la Y (millennials) y la Z. Se harán viejos, serán relegados y la generación del momento ("los grandes culpables", "los que cambian el mundo", "los que dejan huella") serán otros. No hay nada de qué emocionarse realmente. Los únicos que no pasan de moda son la generación del silencio (los que vivieron las guerras mundiales), de ellos se hacen películas, libros, comics y series todo el tiempo.

jueves, 2 de noviembre de 2017

¿Por qué la gente odia decir cuánto dinero gana? 5 razones


No solo preguntarle la edad a una mujer es señal de "mala educación", también lo es la curiosidad por saber el sueldo del prójimo, ya sea este un camarero o un alto ejecutivo. Por lo general quien pregunta no esconde ningún tipo de mala intención, solo quiere conocer qué tan bien le va al otro y compararse (para bien o mal); pero hay situaciones en donde las personas prefieren evadir tal interrogante a toda costa. Veamos cinco de ellas:

A menudo la gente odia que otros le pregunten cuánto gana porque...

1- Porque les avergüenza que los consideren fracasados



Aunque sea políticamente correcto decir que el éxito y la felicidad nada tienen que ver con el dinero, la verdad es que el factor monetario influye de forma considerable de la satisfacción vital de una persona. Ganar un buen sueldo es sinónimo de ser exitoso, de vivir mejor y de tener mayores expectativas para el futuro. Por el contrario, ganar poco es visto como signo de fracaso, incompetencia, pocas habilidades, poca calidad de vida y escasas probabilidades de un buen porvenir. 

Quien gana poco dinero, obviamente estará más tranquilo mientras menos gente lo sepa, y no querrá darle el gusto a otros que buscan complacerse de ello.

2- Porque odian a la gente aprovechada



Esto es en el caso de quien percibe buenos ingresos. Hay muchos tipos de personas aprovechadas en el mundo, desde los amigos que piden dinero prestado con total ligereza hasta aquella mujer que se acerca ni bien se entera que uno es un  "gran partido". Y bueno, a nadie le gustan los aprovechados, absolutamente a nadie.

3- Porque no quieren ser vistos como malos proveedores

Por más que según algunos estamos en tiempos "de igualdad", en la práctica el peso de ser el proveedor de una familia sigue recayendo en el varón. Por lo tanto, es comprensible que muchos hombres oculten lo que ganan, en especial si perciben poco. No quieren ser vistos como "malos partidos" o como los "culpables" de que sus familias no tengan mayores comodidades.

Se podría decir que preguntarle el sueldo a un mileurista es tan molesto para él como preguntarle la edad a una mujer que ya dejó de ser veinteañera. En el primer caso, el hombre se expone como un mal proveedor, y lamentablemente las mujeres prefieren a hombres solventes; en el segundo, la mujer se admite menos fértil y atractiva, y por desgracia los hombres prefieren a las mujeres jóvenes por desbordar mayor belleza y fertilidad.

4- Porque quieren evitar envidias o riñas


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Ocurre con mucha frecuencia que los sueldos son desiguales entre personas que están en un mismo cargo. La mayoría de veces esto se debe a que el mejor pagado lleva más tiempo en la empresa, obtiene mejores resultados o trabaja horas extras con regularidad. Sin embargo, el peor pagado pocas veces reconocerá las causas y optará por envidiar a sus colegas o reclamar a los jefes. Así que lo más práctico para evitar problemas es reservar toda información salarial.

5- Porque detestan que sus familiares les limiten su capacidad de ahorro

Independientemente de si alguien gana bien o mal, si vive con sus padres, hermanos o cualquier consanguíneo, está obligado a aportar a la economía familiar de acuerdo a sus posibilidades. Se puede dar el caso de que dicha persona oculte lo que realmente gana para evitar que los demás le exijan mayores aportes. En realidad se trata de algo que ocurre con regularidad.



martes, 31 de octubre de 2017

5 gastos idiotas que hacen los jóvenes


La juventud (18-32 años) es sin duda la mejor parte de la vida, o por lo menos eso piensa la mayoría de personas y así nos lo venden los medios. Paradójicamente, también es la fase vital en donde mayor responsabilidad tenemos pues de ella depende nuestro porvenir. De ahí que la inmensa mayoría de jóvenes pase por una fuerte crisis en esta etapa, en especial la generación millennial, porque viven la constante contradicción e inseguridad que implica "vivir sin limites" y al mismo tiempo ser conscientes del futuro.

Normalmente, el afán juvenil de vivir el presente lleva a una serie de gastos que a mediano y largo plazo no merecen la pena. Conozcamos algunos.

1- Divertirse todos los fines de semana


Parte de la cultura juvenil es salir todos los fines de semana hasta las últimas consecuencias, además de invertir lo necesario para que eso se cumpla. Los lugares más populares para este estilo de vida son los bares, las discotecas, los toquines, los eventos rave, etc. Pasarla bien en esos sitios cuesta dinero, más aun si consideramos los tragos, las drogas, los preservativos, los taxis, algún hotel por si se quedó con alguien, etc.

Todo eso suena muy interesante, pero por desgracia  también es una especie de "deber". Es tanta la presión que muchos lo cumplen solo para sentir que están "viviendo su juventud y no lamentarse después", aunque en el fondo no lo disfruten del todo, aunque a veces solo quisieran estar en casa con la pareja o amigos íntimos. 

Basta pasar una noche en el antro para ver que la mitad de las caras lucen motivadas solo por el alcohol; que fingen estar divirtiéndose y bailando pero que en realidad la música no les gusta lo suficiente; o que están frustrados porque no han podido ligarse a nadie ¿vale la pena invertir en esto semana tras semana y año tras año si no cumple con tus expectativas?

2-  Alcohol en cada salida o reunión


Aunque el alcohol esté ligado a los locales nocturnos, no siempre es el caso. Con frecuencia la bebida acompaña toda clase de juntas informales entre amigos, ya sea en reuniones caseras o momentos posteriores a los trabajos grupales de la universidad. Lo normal es que dicho ritual llegue hasta  la embriaguez. Ahora, repitamos el suceso semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Si tenemos en cuenta que muchísimos jóvenes no gustan del trago hasta que sus amigos los "acostumbran" a él, se trata de otro gasto sin mucho sentido.

3- Ligar a cualquier precio


La naturaleza no sabe de la igualdad, ese es solo un ideal nuestro. En lo que refiere a ligar, por desgracia la inversión de tiempo y de dinero recae mayormente en el hombre. Y no es que cortejar sea un gasto idiota per se, porque en gran parte la supervivencia de la especie humana depende de ello; sin embargo, llevar esa necesidad a escalas pagafantiles sí que es un problema muy serio.

Vivimos tiempos en donde el precio de una mujer está súper inflado y gran culpa de ello lo tiene en pagafantismo y el manginismo. Es muy triste ver cuántos jóvenes gastan y gastan invitando cenas, tragos, paseos... ¡hasta se compran un carro solo para agradar a féminas que los tomarán por chóferes! ¿se imaginan qué inversiones inteligentes se podrían hacer con todo ese dinero desperdiciado durante años? ¿el que folla pagando acaba ahorrando?

4- Comprar el último teléfono móvil


Hasta hace una década lo normal era renovar el clóset cada año, ahora es hacer lo mismo con el teléfono móvil cada vez que sale uno nuevo (en especial si lleva el logo de la manzanita). Un comportamiento especialmente absurdo si consideramos que el veinteañero promedio usa su móvil solo para cinco cosas a parte de llamar: selfies, whatsapp, facebook, instagram y correos. No tiene sentido adquirir el último terminal cuya cámara puede ver tus órganos a través de los poros si vas a tapártelos con maquillaje y filtros.

5- Comprar un auto siendo soltero


Aquí seguro muchos estarán en total desacuerdo, pero solo hay que pensar un poco para entenderlo. Solo tiene sentido adquirir un auto, pagar su combustible, sus impuestos y mantenimientos, si ya tienes una familia a la que necesitas transportar (como dejar a tus hijos en el colegio, por ejemplo), o si por lo menos te gusta viajar fuera de la ciudad cada dos semanas y tienes que llevar cosas. 

Pero si eres soltero, sin ninguna responsabilidad más que velar por ti mismo, y si ni siquiera tienes un espíritu aventurero, comprar un auto es una estupidez. Solo piénsalo un poco: con un coche contribuyes a que la congestión vehícular sigan empeorando; estás invirtiendo mucho dinero para llegar igual de tarde a tu trabajo o universidad si no sales a determinada hora de casa; etc. Muy probablemente te conviene más ir en transporte público y ahorrar el dinero en algo de mayor utilidad.

Ahora, si crees que las chicas pasarán de ti por no tener coche, entonces el problema no eres tú, sino las mujeres de hoy (y los pagafantas/manginas, por supuesto).
  

martes, 17 de octubre de 2017

¿Por qué los matrimonios modernos duran poco? 5 verdades sin moralismos


Los divorcios en todo el mundo occidentalizado se disparan cada año. La gente quiere casarse pero al mismo tiempo se asusta de tal idea. En las redes sociales y páginas webs populares, a menudo se comparten fotos de ancianos que son esposos desde los 18 años y que ahora "revelan" sus "secretos" del por qué duraron tanto. La gente se conmueve y se pregunta en los comentarios si podrán tener la misma suerte que ellos.

Pues bien, la respuesta para todos ellos es NO. Así de simple. Acéptalo, difícilmente tendrás la suerte de tus abuelos o siquiera la de tus padres que van treinta años de casados (a que suena toda una vida para ti ¿verdad?). Asúmelo: muy probablemente ningún amor te acompañará desde ahora hasta que seas un anciano. Mientras más temprano lo aceptes, mejor, y mejores planes alternativos podrás tener para vivir todas las décadas que te quedan por delante.

bodadediamante.blogspot.com

Y no, deja el romanticismo y la moralidad a un lado. El matrimonio de antes funcionaba no porque las personas fueran especialmente mejores que las actuales; el matrimonio de hoy fracasa no porque ahora la gente sea "más mala". En realidad todo es más práctico de lo que imaginas y se resume en que el matrimonio es un contrato obsoleto, una empresa que funcionó durante milenios porque existía un contexto que lo hacía posible; un contexto que hoy es completamente diferente y que cada vez se altera más ¿acaso no lo notaste? ¿es en serio? 

Bueno, veamos por qué los matrimonios modernos duran tan poco en comparación con los de nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, etc. 

1- Ahora hay mil formas de ser infiel, antes no


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Los seres humanos somos inclinados a la promiscuidad por naturaleza; lo fuimos durante decenas de miles de años hasta que conocimos la civilización, lo que obligó a regular nuestros instintos de follarnos a medio mundo si queríamos progresar como sociedad. Así nació lo que conocemos como familia y su importancia lo encontramos en el mismísimo Código de Hammurabi (siglo XIX a. C).

La infidelidad fue castigada con la humillación social o incluso la muerte durante miles de años, para así evitar la desintegración de la familia monógama (la poligamia, cuando se practicaba, era algo casi exclusivo de la realeza). Es verdad que desde hace siglos esto ya no es tan drástico, pero no olvidemos algo: nuestros abuelos y bisabuelos vivieron en mundos mucho más pequeños; sus círculos sociales eran minúsculos a comparación de los nuestros, y por eso era muy difícil poner cuernos sin que algún conocido se diera cuenta tarde o temprano. Vamos, que así cualquiera confía en la pareja ¿verdad?

Ahora todos tenemos círculos sociales muy amplios (sean amigos nuestros o no); llevar cursos o tomar vacaciones en el extranjero lejos de nuestra pareja es bastante común; tenemos Facebook, Whatsapp y Tinder; tenemos a disposición un montón de bares y discotecas llenas de gente que quiere ponerla; etc. Y por si esto fuera poco, los celos ahora son muy mal vistos, por lo que tu pareja no tiene derecho moral  (o legal según el país) que le permita husmear tus conversaciones ¿lo ves? ¡Ser infiel o desconfiar del otro es extremadamente fácil hoy en día!

2- El divorcio antes era una deshonra, ahora es algo completamente "justo y necesario" en nombre de la felicidad


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El matrimonio de antes era deber del individuo para su realización social, no una meta personal que tuviera a la felicidad como objetivo único (como es visto ahora). Si ves al matrimonio como un honor y una responsabilidad, romperlo te parecerá un puñal; pero si te parece un deseo para ser feliz y comer perdices de por vida, pues no dudarás en quitarte de en medio apenas sientas que la unión te incomoda o te limita.

Ahí está muchachos, ese es el mundo de hoy: la búsqueda de la felicidad a toda costa, de hacer a un lado a "la gente tóxica" que te "aleja" de ella. La responsabilidad ¿qué es eso? Este es el único punto que tiene cierta carga moral sobre la problemática.

3- Los roles de género están casi disueltos


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La dinámica de una pareja fue durante milenios más o menos la siguiente: el hombre se sacaba la mugre por el sustento y honor de su familia, mientras la mujer se sacaba la propia por la casa y crianza de los hijos. En los últimos sesenta años esto cambió y no deja de alterarse. Cada vez menos mujeres siguen un rol femenino y menos hombres un rol masculino en pareja.

¿Qué tiene que ver esto con la duración de un matrimonio? ¡Es evidente que mucho! El matrimonio tradicional duraba décadas porque un hombre no era hombre si no se hacía cargo de una familia, y una mujer estaba condenada a la pobreza si no contaba con un marido que le sea de provecho.

Todo el mundo sabe que ahora eso es distinto. La mujer ya no depende de ningún hombre, por ello ya no tiene reparos en abandonar al suyo. A su vez, ser esposo ya no representa ningún estatus ni reconocimiento especial (a menudo ni siquiera respeto) para el varón. 

4- Hay mucho por donde elegir, y por eso es fácil arrepentirse de lo finalmente elegido


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Nuestros ancestros vivieron en entornos mucho más pequeños, por lo que elegir una pareja era bastante sencillo; solo había que escoger a alguien del vecindario, pueblito o ciudad emergente de finales del siglo XIX o principios del XX. Ahora, con una sociedad tan global, tan urbanizada, con tecnologías que expanden nuestros horizontes y con vuelos "baratos" a cualquier país, elegir es una tarea muy compleja porque hay literalmente un mundo de posibilidades. Y cuando finalmente eliges, ese mismo mundo de posibilidades te impulsará a cuestionarte sobre si tu elección fue la mejor o no.

5- Es muy difícil sostener económicamente el matrimonio de hoy



En el matrimonio tradicional por lo general solo el hombre trabajaba, pero aún así todas las necesidades de la clase media estaban cubiertas bajo un techo propio. Ahora ambos esposos tienen trabajos agotadores pero parece que nada alcanza, que hay que sentirse bendecido por alquilar un departamento chico y, con suerte, tener un coche de segunda mano ¿recuerdas la frase "cuando el hambre entra por la puerta, el amor se corre por la ventana?"

No olvidemos a tantos millones de jóvenes mileuristas ¿qué familia van a poder sostener con esa realidad?

Conclusión:

Debes entender que esas parejas de ancianos que tienen sesenta o hasta setenta años de casados, no son iluminados ni gente con una moralidad superior que las parejas de ahora, sino que vivieron en un contexto en donde era mucho más fácil y conveniente permanecer juntos (contexto que ahora no existe). Es un hecho que a lo largo de sus vidas se hartaron el uno del otro en más de una ocasión, pero comprendieron que el "remedio" (divorcio) bien podía ser peor que la enfermedad y por eso siguieron para adelante.

La satisfacción total llega, por supuesto, en sus últimos años de vida, cuando ven sus álbumes de fotos llenos de recuerdos (los bonitos, por supuesto); a sus hijos crecidos y realizados (algunos de ellos con un divorcio a cuestas); a sus nietos jugando en el patio, etc. Es ahí donde sienten que todo valió la pena y sonríen. Admíralos, pero no los idealices; si ellos fuesen jóvenes en estos tiempos, muy probablemente no se casarían o con suerte se divorciarían a los cinco años.