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martes, 31 de octubre de 2017

5 gastos idiotas que hacen los jóvenes


La juventud (18-32 años) es sin duda la mejor parte de la vida, o por lo menos eso piensa la mayoría de personas y así nos lo venden los medios. Paradójicamente, también es la fase vital en donde mayor responsabilidad tenemos pues de ella depende nuestro porvenir. De ahí que la inmensa mayoría de jóvenes pase por una fuerte crisis en esta etapa, en especial la generación millennial, porque viven la constante contradicción e inseguridad que implica "vivir sin limites" y al mismo tiempo ser conscientes del futuro.

Normalmente, el afán juvenil de vivir el presente lleva a una serie de gastos que a mediano y largo plazo no merecen la pena. Conozcamos algunos.

1- Divertirse todos los fines de semana


Parte de la cultura juvenil es salir todos los fines de semana hasta las últimas consecuencias, además de invertir lo necesario para que eso se cumpla. Los lugares más populares para este estilo de vida son los bares, las discotecas, los toquines, los eventos rave, etc. Pasarla bien en esos sitios cuesta dinero, más aun si consideramos los tragos, las drogas, los preservativos, los taxis, algún hotel por si se quedó con alguien, etc.

Todo eso suena muy interesante, pero por desgracia  también es una especie de "deber". Es tanta la presión que muchos lo cumplen solo para sentir que están "viviendo su juventud y no lamentarse después", aunque en el fondo no lo disfruten del todo, aunque a veces solo quisieran estar en casa con la pareja o amigos íntimos. 

Basta pasar una noche en el antro para ver que la mitad de las caras lucen motivadas solo por el alcohol; que fingen estar divirtiéndose y bailando pero que en realidad la música no les gusta lo suficiente; o que están frustrados porque no han podido ligarse a nadie ¿vale la pena invertir en esto semana tras semana y año tras año si no cumple con tus expectativas?

2-  Alcohol en cada salida o reunión


Aunque el alcohol esté ligado a los locales nocturnos, no siempre es el caso. Con frecuencia la bebida acompaña toda clase de juntas informales entre amigos, ya sea en reuniones caseras o momentos posteriores a los trabajos grupales de la universidad. Lo normal es que dicho ritual llegue hasta  la embriaguez. Ahora, repitamos el suceso semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Si tenemos en cuenta que muchísimos jóvenes no gustan del trago hasta que sus amigos los "acostumbran" a él, se trata de otro gasto sin mucho sentido.

3- Ligar a cualquier precio


La naturaleza no sabe de la igualdad, ese es solo un ideal nuestro. En lo que refiere a ligar, por desgracia la inversión de tiempo y de dinero recae mayormente en el hombre. Y no es que cortejar sea un gasto idiota per se, porque en gran parte la supervivencia de la especie humana depende de ello; sin embargo, llevar esa necesidad a escalas pagafantiles sí que es un problema muy serio.

Vivimos tiempos en donde el precio de una mujer está súper inflado y gran culpa de ello lo tiene en pagafantismo y el manginismo. Es muy triste ver cuántos jóvenes gastan y gastan invitando cenas, tragos, paseos... ¡hasta se compran un carro solo para agradar a féminas que los tomarán por chóferes! ¿se imaginan qué inversiones inteligentes se podrían hacer con todo ese dinero desperdiciado durante años? ¿el que folla pagando acaba ahorrando?

4- Comprar el último teléfono móvil


Hasta hace una década lo normal era renovar el clóset cada año, ahora es hacer lo mismo con el teléfono móvil cada vez que sale uno nuevo (en especial si lleva el logo de la manzanita). Un comportamiento especialmente absurdo si consideramos que el veinteañero promedio usa su móvil solo para cinco cosas a parte de llamar: selfies, whatsapp, facebook, instagram y correos. No tiene sentido adquirir el último terminal cuya cámara puede ver tus órganos a través de los poros si vas a tapártelos con maquillaje y filtros.

5- Comprar un auto siendo soltero


Aquí seguro muchos estarán en total desacuerdo, pero solo hay que pensar un poco para entenderlo. Solo tiene sentido adquirir un auto, pagar su combustible, sus impuestos y mantenimientos, si ya tienes una familia a la que necesitas transportar (como dejar a tus hijos en el colegio, por ejemplo), o si por lo menos te gusta viajar fuera de la ciudad cada dos semanas y tienes que llevar cosas. 

Pero si eres soltero, sin ninguna responsabilidad más que velar por ti mismo, y si ni siquiera tienes un espíritu aventurero, comprar un auto es una estupidez. Solo piénsalo un poco: con un coche contribuyes a que la congestión vehícular sigan empeorando; estás invirtiendo mucho dinero para llegar igual de tarde a tu trabajo o universidad si no sales a determinada hora de casa; etc. Muy probablemente te conviene más ir en transporte público y ahorrar el dinero en algo de mayor utilidad.

Ahora, si crees que las chicas pasarán de ti por no tener coche, entonces el problema no eres tú, sino las mujeres de hoy (y los pagafantas/manginas, por supuesto).
  

sábado, 10 de junio de 2017

Crisis del cuarto de vida o de los 25: 5 características explicadas

Lali Espósito

No bastó con la crisis de la adolescencia. Tampoco tienes que esperar hasta los 40 para la llamada crisis de la mediana edad. En lo que todos llaman tu "flor de la juventud" también hay una etapa difícil que es demasiado subestimada: la crisis del cuarto de vida, la cual ataca a la gente entre los 23 y 29 años. Se trata de una crisis tan o más importante que las otras, pues es la transición entre la juventud y la madurez, etapa final que llevarás contigo quieras o no hasta la muerte.

No nos podemos imaginar a un muchacho de los años 50´s o 60´s con esta crisis, ni mucho menos a uno de siglos anteriores. Eso es porque esta crisis concentra algunos problemas muy modernos, en donde la juventud desde los 16 es socialmente empujada a ver la vida como un adolescente fiestero, despreocupado y procrastinador hasta la década de los 30, en donde por arte de magia debe ser un individuo 100% maduro, solvente y con una vida equilibrada (y quizá hasta con plan de boda).

No todos experimentan esa transición de etapas con el mismo grado crítico, pero es algo que ataca a todo joven desde la Generación X. Afecta independientemente de cómo hayas aprovechado el tiempo para hacerte a ti mismo, porque vives en carne propia la confrontación de ideas contradictorias que te inculcaron en el colegio, instituto y luego en el mundo real. Estas ideas enfrentadas son:

_ Eres un joven privilegiado que se comerá al mundo VS eres un don nadie más para todos y cada uno va a lo suyo en esta guerra por la vida.
_ Eres aún muy joven, disfruta tu juventud que solo hay una VS ¿qué has hecho todo este tiempo o qué piensas hacer? ya estás grande.

A continuación veremos cinco características de esta crisis:

1- Profunda decepción y sentimientos de soledad o abandono 


TN.com

En la escuela tenías la aprobación y apoyo de tus compañeros y profesores. Ahí había que tomarse en serio muy pocas cosas, y aunque en los últimos años de secundaria algunos docentes te dijeron que en la universidad serías tratado como un adulto, en realidad no fue precisamente así. Al margen de que tuviste que lidiar con la rigidez de los profesores universitarios y desvelarte por los exámenes, todo lo demás parecía ser una fiesta: reuniones con nuevos amigos por doquier, alcohol, drogas, parejas, etc. Una especie de chiquillada 2.0 o versión para adultos, no más.

Pero llegó el día de la graduación y a partir de ahí empiezan los verdaderos problemas. Primero, es el hecho de que el mercado laboral te ve como un mero instrumento y con esfuerzo debes alcanzar una vacante donde te querrán pagar lo mínimo durante al menos tres o cinco años. Así comprendes que debes dar el 100% de ti para recibir un 5% o 10% de beneficio, mientras que hasta hace poco la dinámica era más o menos al revés desde que eras niño.

Segundo, es reconocer que a todos les importas un carajo, no solo a los empleadores. Todo el mundo va a lo suyo, y casi siempre si se relacionan contigo es en el fondo por un mero interés personal. Eso es algo que criticas duramente porque te parece hipócrita y oportunista, pero al mismo tiempo te ves obligado a comprenderlo y también a aplicarlo, porque al final no sirven de mucho los costosos títulos universitarios y otros cartones. Muchas veces vale más llevarte bien con todos y hacer contactos que te proporcionen atajos u otras facilidades.

2- Nostalgia por la vida anterior, en especial por la época escolar secundaria

EduGlobal

Te das cuenta de que la mayoría de tus amigos universitarios ahora también están en la lista de gente a la que le importas un pepino. Los ves ocasionalmente en algunas fiestas o reuniones (para hablar del trabajo), pero tan pronto como la celebración termina no vuelves a hablar con ellos hasta la siguiente. Ya no hay la misma confianza en lo absoluto y parece que tampoco les interesa restablecerla. Se ha levantado un muro invisible entre ellos y tú.

De esa forma recuerdas cuando tus padres, tíos o amigos mayores te dijeron que los amigos verdaderos son de la escuela. Y les das la razón. Recuerdas como en la escuela no solo había un clima general de relajo, sino que, más importante aún, todas las relaciones con los demás eran sinceras y fluían sin ninguna presión, tanto entre amigos como entre noviecitos. 

En aquel tiempo ya sabías a quién no le agradabas porque no había necesidad de disimular; cualquier chico o chica al que solo le caías bien ya se consideraba tu amigo sin ningún interés adicional; para tener novia no tenías que presumir ningún tipo de estatus. Todo era más sincero, despreocupado y fluido. Desde tu idealización lo recuerdas como perfecto.

Quisieras volver a ese tiempo para revivir esos momentos, o vivirlos si es que nunca lo hiciste adecuadamente, pero ya no es posible ni lo será jamás. Tal vez intentes retomar el contacto con algunos compañeros de aquel contexto, pero también andan en lo suyo y es un hecho que ya no son los mismos (les importas un carajo también). Quizá por esa razón te abstienes de contactarlos y te conformas con los dos o tres amigos que nunca dejaste de ver. Sin embargo, a lo mejor esa añoranza llega a ser tan molesta que decides combatirla evitándolos incluso a ellos.

La nostalgia puede llegar a tal grado que muchos recuerdos de aquel tiempo los sientes más cercanos que tus vivencias más recientes, como si las primeras hubiesen ocurrido hace cuatro años y las últimas hace ocho o diez. Si lo piensas bien, se trata de un sentimiento que puede ser muy invasivo, muy tóxico.

3- Sensación de que a todos les va mejor que a ti


El Mundo

Esto viene acompañado con la idea de que la mala suerte está sobre tu vida, además de la revelación (cierta en muchos casos pero solo hasta cierto punto) de que casi todo lo que te dijeron sobre el esfuerzo-recompensa y acciones-consecuencias fueron una vil mentira. Ejemplos gráficos son esos compañeros ultra vagos del colegio y universidad que ahora tienen mejores puestos y mejor sueldo que tú gracias a sus familiares, contactos o quién sabe quién. 

También cabe mencionar a los que se pueden permitir viajes o extensiones profesionales por su cartera, los que por lo menos tienen una relación sentimental fructífera o amigos que parecen inseparables, etc. Independientemente de que se pueda negar, matizar o reconocer que a los demás les está yendo mejor, el problema es que estás propenso a ver de forma compulsiva qué tienen de bueno ellos por encima de ti. Por si esto fuera poco, pasas horas en las redes sociales donde todos ponen lo mejor de sí mismos, mientras tú sientes que no tienes nada vistoso que compartir. 

Te da la severa impresión de que este sentimiento solo es cosa tuya, que los demás no aparentan vivir nada parecido.  

4- Evaluación de las relaciones actuales


El Aguila News

Todo te lleva de forma casi inevitable a un desencanto, y es por eso que examinas tus relaciones actuales. Terminas esa relación amorosa que sientes que no te lleva a ningún sitio, o quieres iniciar una que sea "original", "distinta" o "trascendente". También te distancias de gente que no te trae beneficio, y así, sin darte cuenta, caes en lo mismo que criticaste de los demás y contribuyes a que otros vivan sus crisis personales del cuarto de vida. Vaya red de círculos viciosos que es esta.

Una vez hecho aquello pueden pasar dos cosas: o te aíslas producto de la depresión, situación que en sociedades rígidas y cruelmente competitivas como Japón lleva a la existencia de los hikikomori, o te aventuras por nuevos rumbos para intentar "solucionar tu vida" o "encontrar tu camino". En lo laboral y económico sientes que no puedes hacer mucho a parte de seguir esforzándote para escalar y ganar más (o tal vez te animes a emprender). 

No obstante, en lo social es muy probable que te veas empujado a buscar gente nueva con la que puedas forjar mejores vínculos. Pero piensa algo: si casi toda la gente mayor que tú dice desde tiempos inmemorables que los mejores amigos son del colegio, es porque no lograron conseguir lo que ahora estás deseando tú también.

Love (series)

Si logras por un momento hacer a un lado las añoranzas, te darás cuenta que no se trata de un problema solo de tu entorno, sino que tú mismo ya estás "contaminado" por la vida adulta de forma irreversible. La sensación de que la mayoría de la gente nueva que conoces "no aporta" será constante. Las presiones por escalar en cierto trabajo o entrar en cierto medio te hará buscar más contactos que amistades. Es algo que terminarás asumiendo.

En lo sentimental la situación es más curiosa, y aunque se puede matizar, según el género hay ciertas tendencias. Las chicas poco a poco van dejando de liarse con un hombre solo porque este sea guapo o un "malote". Agregan requisitos como tener auto o un trabajo en ascenso. Van necesitando que el hombre aporte y les pueda brindar estabilidad. Esto es producto de su instinto maternal, el cual se agudizará más a partir de los 30 y acentuará este comportamiento así nunca quieran tener hijos.

En muchos chicos surge la añoranza por relaciones más inocentes o que cuesten menos iniciar y mantener, como las que tuvieron o les hubiese gustado tener en la adolescencia. Como las mujeres de su mismo rango etáreo se van haciendo cada vez más exigentes o interesadas desde su punto de vista, muchos de estos varones van cayendo en cierta frustración y resentimiento por el presente (mujeres de su edad)  e idealización del pasado (chicas más jovencitas). 

No es muy raro entonces ver casos de chicos de 24, 25 o 27 años que andan con chicas de 16, 18 o 19. Es muchísimo más frecuente de lo que se cree, solo que los que caen en esta situación lo esconden por el temor de ser tildados de efebófilos, pedófilos, pervertidos  o "inmaduros que no pueden con una de su edad". Quizá sea o haya sido tu caso, querido lector, y si no lo es, de hecho que en más de una ocasión lo has pensado por los motivos arriba expuestos.

5- Incertidumbres colosales y radicalizaciones



Sentir que a todos les va mejor que a ti, que los esfuerzos pasados han servido para muy pocos logros, que todo el mundo es egoísta y estás solo, lleva a poderosas dudas sobre el futuro. Muy seguido te invaden ideas del tipo "si estoy así en los mejores años de mi vida ¿qué me pasará en las siguientes décadas que tengo por delante?". 

La angustia e incertidumbre son terribles. En tus momentos más bajos te ves con 40 años, solo, pobre y con la vida acabada. Eso alimenta la urgencia de arreglar todo y la impotencia por lo que no puedes controlar. Desarrollas un afán por aferrarte a terrenos seguros y estructurados que puedan encaminarte, experimentas cambios fuertes en tu manera de pensar y actuar. 

Es así que muchos jóvenes con ideas laxas sobre todas las cosas pasan a volverse más extremistas o a cambiarse de bando. Por ejemplo: pasarse de libertino a conservador o viceversa, de progresista a tradicional o al revés, de idealista a materialista; de empleado a emprendedor, etc.  

Las crisis adolescentes están sobrevaloradas hoy en día, y la madurez demasiado aplazada. Son los veintes donde un ser humano experimenta los cambios más intensos de su existencia.

"La crisis del cuarto de vida es el doble de mala que la de media vida: viene veinte años antes de tiempo. Nadie te ofrece ninguna simpatía al respecto, y eres demasiado joven e insignificante como para comprarte un deportivo y huir con tu secretaria" (Iain Hollingshead).



OTROS ARTÍCULO DE INTERÉS:

1- LOS 30´s NO SON LOS NUEVOS 20´s: 5 COSAS QUE DEBEN HACER LOS VEINTEAÑEROS 

2- ¿POR QUÉ LA GENERACIÓN MILLENNIAL ES TAN CRITICADA? 5 PUNTOS

miércoles, 7 de junio de 2017

¿Por qué la Generación Millennial es tan criticada? 5 PUNTOS

Millennial Falcon: Un corto que parodia a los milénicos.

La Generación Millennial o Generación Y ya no es la más reciente, ese lugar lo ocupa la Z. Pero sucede que aún es muy pronto para encasillar sus tendencias de comportamiento con la suficiente exactitud porque aún no son adultos, por lo que son los milénicos los que más siguen dando qué hablar por el momento. 

Aún los autores no se ponen de acuerdo cuándo dejaron de nacer millennials, Algunos dan esa generación por comenzada en 1985 y concluída en 1995, otros la dan por terminada en 1999, pues el 2000 es el segundo milenio y es más preciso (y estético) situar a una nueva generación a partir de ahí. Lo más aceptado es lo segundo, por lo que los millennial actualmente son jóvenes entre 18 (unos pocos aún 17) y 32 años (último año en donde serán considerados jóvenes) y forman parte de la generación más criticada de la historia moderna. 

Incluso muchos la ven como la peor que hubo, y probablemente es la primera generación en donde gran parte de sus críticos pertenecen a ella misma. En las siguientes líneas intentaremos entender qué cosas se le critican a los millennial y, en todo caso, por qué estos chicos son así:

Reality Bites

1- Se sienten con derecho a todo

Es lo primero que se les achaca a los millennial, y es que se trata quizá de la única generación que tiene 100% calado en la mente el concepto de "derechos básicos" hasta el infinito y "vida digna" asociada con los mánjares de la modernidad. Las generaciones anteriores (mientras más antigua, más todavía) fueron obligados a entender que los derechos, oportunidades y comodidades no se tratan de algo divino que cayó del cielo porque la humanidad lo merezca, sino que se ha tenido que luchar por ello, y a menudo derramar sangre.

Los millennial no han tenido que luchar, por eso se frustran más hacia lo que consideran injusto o precario que las generaciones anteriores.

2-  Son muy idealistas, se salen terriblemente de la realidad

Son los que más sueltan palabras como "vibras", "gente tóxica", "solo cree en ti" y todo ese misticismo light que encierra la idea de que la voluntad, el deseo y la actitud positiva es todo lo que se necesita para alcanzar objetivos ambiciosos, El contexto en el que nacieron les dio todo lo necesario para moldearlos con esa actitud, puesto que desde la infancia o adolescencia conocieron el bienestar social, además de que lo mejor de la tecnología actual estuvo presente en sus vidas, dándoles la idea de que no había límites para lo que se quería conseguir o hacer. 

Si se cree que la Generación Z o postmilenio será algo distinta, es decir, algo más pegada a la realidad, es solo por la crisis económica financiera mundial del 2008.

3- Su impaciencia es terrible

The Pendolino Group

Un entorno muy favorecido por el bienestar social y la tecnología ha formado jóvenes con un fuerte gusto por la inmediatez. La idea de que las cosas buenas de la vida (carreras fructíferas, relaciones satisfactorias, proyectos de altísima calidad, etc) pueden tomar mucho tiempo, a menudo años, es muy desalentadora para estos muchachos que tienen lo que quieren a un clic de distancia. En ese sentido, la generación actual (la Z) es y será mucho peor. Es inevitable. 

4- Un individualismo enfermizo

Desde cierto punto de vista, se puede decir que el Internet le da voz a diferentes tipos de ideas y tendencias. Que haya lugar para tantas voces y posiciones, a menudo opuestas entre sí o con miles de matices distintos, inevitablemente ocasiona que sea más difícil el entendimiento entre las personas y eso alimenta el individualismo. 

A eso hay que sumarle que el estado de gran bienestar lleva a que se vea como innecesaria la comunión con otras personas, lo que debilita la capacidad para empatizar o creer en causas comunes. Cabe resaltar que lo descrito en este punto no significa que se trate de una generación invulnerable al borreguismo o al adoctrinamiento. A menudo el individualismo juvenil, al formar valores y convicciones poco sólidas y poco estructuradas, facilita la ingeniería social. 

5- Viven en una "eterna adolescencia"

Girls, una serie feminista para millennials 

Es en esta generación donde se popularizaron términos como el "tardolescente" e ideas como "los 30 son los nuevos 20" entre los que están a poco de ingresar a la década de los 30 o ya los cumplieron. Es en esta generación donde "la juventud es para vivirla a lo loco" ha calado con más profundidad. Por eso se comprende que exista tanta idolatría a la juventud entre estos muchachos, y que la misma también alcance a personas de la generación anterior que tienen 34 o más años. Hacerse mayor es un estigma, o lo que es peor, ser aún joven pero vivir con moderación y madurez es un defecto imperdonable del que todos dicen que te arrepentirás a muerte.

Todos los defectos que se le atribuyen a los millennial contribuyen a esta eterna adolescencia, pero no son los únicos responsables. También hay que considerar que la crisis económica y laboral hace perfecta sinergía con los puntos débiles de los milénicos. Es frustrante asumirte como adulto si no has podido terminar una carrera, o si al graduarte te encuentras con un mercado laboral que siempre te querrá pagar lo mínimo durante varios años, o si entrando en los 30´s no te alcanza para comprarte un coche o alquilarte un techo, ni qué decir de confiar en tener una relación amorosa que valga la pena para casarse y tener hijos. Hablamos de todos esos logros que tus padres y abuelos alcanzaron a la misma edad, pero que tú ves aún lejos, o que simplemente no ves por ningún lado.

Todo ello es todavía más chocante cuando recuerdas que tus padres y profesores te dijeron siempre que todo solo dependía de ti, que estabas destinado a cosas grandes, que pertenecías a una generación sinigual, que las cosas siempre llegan, etc. Asumiéndote aún como "un chiquillo" es más fácil lidiar con esa angustia. Un buen paliativo, pero no la cura al problema.  

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sábado, 13 de mayo de 2017

Los 30 no son los nuevos 20: 5 cosas que deben hacer los veinteañeros PERO YA


keywordteam.net

La creencia de que la juventud debe vivirse a lo loco y sin límites es una idea nueva en términos históricos, pues a duras penas tiene alrededor de 55 años por la cultura hippie, la liberación sexual, la cultura del ocio, etc. Antes de ello la etapa de la juventud era la que mejor se usaba para mostrar las capacidades del individuo, lo que hoy se desperdicia casi por completo. 

Claro, eso no quiere decir que los jóvenes veinteañeros de hoy deban cambiar su chip al 100%, olvidarse por completo de que están en su etapa de "exploración" y "descubrimiento", y dedicarse a ser gente productiva. Significa que se debe equilibrar ambas cosas, porque dedicarse mucho al placer y a procrastinar trae consecuencias terribles como un futuro laboral incierto, carreras poco encaminadas, poco dinero para comprar un techo y tener una vida plena en general. Vaya, eso es justo lo que muchos adultos ahora sufren y muchos jóvenes parece que andarán igual ¿verdad?

Veamos 5 cosas en la que los veinteañeros deben preocuparse, tanto o más que en la exploración de su juventud.

1- Trabajar, si se puede desde los 18 años

zetaestaticos.com

Trabajar recién en la mitad de los 20´s (promedio donde la mayoría de jóvenes terminan sus carreras) para desempeñarte en lo que estudiaste no es la forma más inteligente de ingresar al mercado laboral. Trabajar desde temprana edad es vital para el desarrollo de tu sentido de la responsabilidad,la formación de tu carácter y el afinamiento de tus capacidades sociales con personas de todo tipo. Estaría bien que si tienes 18 años, trabajes al menos medio tiempo en un restaurante o consigas un puesto que te demande muy pocas horas a la semana. Si tienes el privilegio de poder trabajar en algo de lo que piensas desarrollar en el futuro, aprovéchalo como una auténtica bendición.

Esto va más allá del dinero a corto plazo: tus primeros diez años como trabajador en gran manera definen cuánto es lo que percibirás en el resto de tu vida adulta. Además, las amistades que puedas hacer en los primeros trabajos de tu juventud son muy importantes, tanto como las de tu colegio o universidad, y en algunos casos, más importantes aun.

2- Cambiar los defectos del carácter

Gonzoo

Sí, infancia es destino, pero otra etapa crucial de la vida de una persona son sus veintes. La moda actual de considerar a esta etapa como "la segunda parte de de la adolescencia" o "etapa para vivir al máximo" ha traído mucho daño. La década de los veintes es la etapa donde el cerebro y la personalidad del individuo desarrolla más cambios que en cualquier otra en busca de un estado definitivo, en ese sentido es más importante e intensa que la adolescencia. Si hay cosas de tu comportamiento que deseas cambiar, como ser más disciplinado, o más activo, o más sociable, etc, este es el mejor momento. Después de los treinta es bastante difícil, la mayoría ya "está hecho a sí mismo" y así se quedan hasta la tumba. 

3- Estudiar una carrera

Nuestra Generación

Hay personas que por diversas circunstancias de la vida no estudiaron una carrera justo después de acabar la secundaria como es lo habitual (e ideal), sino que se dedicaron solo a trabajar (o a no hacer nada, literalmente). Acabar recién una primera carrera a los 30 es un serio error si se pretende vivir de ella, Las empresas no contratan a gente mayor de 28 años si no tienen experiencia previa en el puesto, la cual se espera que sea mayor mientras más edad se tenga. El mercado laboral no tiene piedad. Mucho cuidado. Esa frase de "nunca es tarde para estudiar" es otro pensamiento mágico que trajo mucho daño a la generación milennial.

4- Desarrollar todos los proyectos y hobbies

ModernTips

Muchos jóvenes tienen como meta personal, más allá de sus ambiciones profesionales, desarrollar o hacer una pequeña incursión en algo multidisciplinario, como por ejemplo hacer videos, escribir un libro, hacer un demo musical, aprender, o incluso aprender idiomas, etc. Un veinteañero está en su mejor etapa para todo ello pues cuenta con el tiempo, fuerza, flexibilidad, y potencial mental. Desgraciadamente son los objetivos que más se procrastinan y pesan amargamente después.

5- Buscar a la pareja adecuada

Freepik
Otra cosa que está muy arraigada en nuestra cultura desde los sesentas es el llamado "amor libre" para la juventud, el cual dicta que esta es una etapa para experimentar y probar con distintas parejas antes de sentar cabeza, con el objetivo de llegar al matrimonio "bien follado", contento por "haber vivido" y con la cabeza "bien amueblada" y madura por las experiencias ¿cuál es el fruto actual de eso? Un porcentaje mayor al 60% de matrimonios acaba en divorcio, las madres solteras van en aumento a pesar de que circulan todo tipo de anticonceptivos, cantidad espantosa de hijos sin figura paternal o con el padre impedido de verlos, mujeres con ya 40 años que no se casaron y que tampoco son fértiles, etc. Una verdad como un puño, aunque políticamente incorrectísima.

El matrimonio no se trabaja cuando se firma el papel, sino desde antes de hacerlo. No es que haya que volver a los años 40 donde las chicas se casaban a los 18 con un profesional de 30 y 35 años sin que ninguno de los dos haya catado a otro antes. La idea es que no se aprecien los años dorados como un mero hedonismo, sino como la mejor oportunidad de definir el perfil de la persona con la que deseamos estar. Meterse con cualquiera deja la puerta libre para que las personas acumulen resentimientos y traumas en su interior, lo que influye en sus problemas sentimentales en la madurez ¿han escuchado los términos como "mochila pesada", "idas de olla", etc que dicen muchas personas que salen huyendo de otras luego de una cita? Pues eso.

jueves, 9 de marzo de 2017

5 mitos sobre el consumo de colágeno


Glency Feliz

1- ¡No sirve!

Falso. No pocos hacen esta aseveración, pero la verdad es que detrás de sus detractores lo que hay es impaciencia. No es que el colágeno no sirva, sino que es de resultados no precisamente rápidos. 

2- Lo mejor y único para la piel

El colágeno es excelente para mantener vital la  piel y vernos más jóvenes en apariencia. Sin embargo, el consumo oral de este componente no mostrará resultados milagrosos como en internet se vende, pues al ser ingerido se distribuye por el resto del cuerpo y muy poco efecto llegará a la parte deseada. Es imprescindible complementar su uso con una buena alimentación.

3- Te hará volver a nacer

Más que un mito hay que tomarlo como una exageración, una frase en sentido figurado. Por lo mismo que el consumo oral del colágeno no permite su llegada inmediata y total en la piel, los resultados evidentes se notan a largo plazo. Rejuvenece la piel, sí, pero no es que hará milagros. Si tienes cuarenta años, no esperes tener la piel de una persona de veintipocos. Para resultados un poco más rápidos se recomienda en colágeno hidrolizado.

4- Desaparece las estrías

Falso. Nunca las desaparece, solo previene que aparezcan nuevas. Si tienes estrías y quieres reducirlas o eliminarlas es mejor que un dermatólogo te recomiende un tratamiento efectivo para eso.

5- Consumir colágeno en cápsulas es mejor

Falso. Como comerlo en polvo tiene resultados a largo plazo, hay quienes piensan que en pastillas obtendrán el efecto favorable en menor tiempo. Suele ser al contrario, debido a que las cápsulas no satisfacen los 10g de dosis recomendada al día Si hablamos de cuál es la mejor manera de consumir colágeno, lo ideal es una cucharada del componente hidrolizado en un jugo de cítricos.

lunes, 30 de enero de 2017

Los hombres envejecen mejor que las mujeres (5 RAZONES)

www.clinicacarrasco.com

1- Piel más gruesa

Los hombres tienen la piel un 20% más gruesa que las mujeres, lo que hace de su embalaje natural mucho más resistente frente a la gravedad e inclemencias del tiempo sin necesidad de aplicarse cremas humectantes.

2-  El afeitado

Muchos hombres odian afeitarse, pero lo que no saben es que el proceso del rasurado facial es como una especie de exfoliación diaria sobre la piel. El aspecto negativo, claro está, es la irritación y a menudo sombreado que se produce en las áreas donde con frecuencia pasa la cuchilla.

3- Una estructura ósea más fuerte

Tan simple como eso. Un esqueleto más resistente ayuda a que la silueta del hombre no se vea tan enjuta o contraída pasando cierta franja de edad durante la adultez mayor.

4- Pómulos más grandes y mandíbulas más fuertes

Ambos factores influyen en que la piel y músculos estén mejor sostenidos (similar al punto anterior), ralentizando la aparición de arrugas pronunciadas. 

5- Ellos no se embarazan

El embarazo y el parto son procesos que ocasionan un desgaste muy poderoso en el organismo de la mujer, el cual es mucho más complicado de revertir mientras más edad tenga la madre. Por algo es que las madres jóvenes que se comprometen a recuperar su figura lo consiguen con mayor facilidad que las madres mayores (por encima de 30), las cuales a menudo no logran reponerse del deterioro.

Otra razón para que ellas se decidan por tan trascendente decisión mientras aún son jóvenes.


lunes, 6 de junio de 2016

5 cosas que pensabas que tendrías a los 20 o 25 años, pero aún no llegan.


Durante la pubertad y adolescencia no sólo tenemos las hormonas al tope, sino también los sueños. Claro, ya no somos como los niños que se imaginan una juventud y adultez llegando a la Luna, siendo estrellas de Hollywood o salvando al mundo, pero aunque nuestras expectativas son mucho más realistas, por desgracia para la mayoría aún no se materializan entrando a los 20 y habitualmente tampoco a los 25, o incluso quizá tampoco a los 30. Veamos cinco cosas que has pensado en tu temprana adolescencia que tendrías o serías ahora y que aún ves lejos de lograr.

1- A los veintes seré alguien importante:


www.tussuenos.net

Cuando somos muy niños y no tenemos la menor idea de la competitividad existente en el mundo, ni los contextos sociales ni geográficos, nos sentimos decididos a ser astronautas o la mejor estrella de cine. No obstante, cuando tenemos cierta consciencia de las cosas en la adolescencia a menudo ésta nos lleva a la incapacidad de definir algo en concreto, pero sin perder el optimismo infantil, por lo que seguimos creyendo que lograremos pronto algo de mucha trascendencia, aunque sin saber qué, ni en dónde, ni cómo.

Ya pasando los veinte años o incluso el primer cuarto de vida nos damos cuenta que, en el mejor de los casos, podremos satisfacer todas nuestras necesidades y hasta darnos lujos, pero que difícilmente seremos importantes para el mundo, al menos no a la escala ni forma que imaginábamos en la época escolar ni primeros años de universidad.

2- A los veintes tendré mucho dinero.



Estos son capaces de definir un poco mejor sus deseos que los del punto uno, al menos saben que desean buen billete y que éste hace las cosas más fáciles para quien quiere llegar a la fama o importancia. Lamentablemente, sigue siendo un sueño sin un sendero claro que solo somos capaces de vislumbrar con la madurez de los años (o a veces ni así), por lo que es usual que a los veintes sigamos con el mismo poco dinero que en la escuela, o quizás peor.