Si eres una persona irreverente aquí están los 5 mejores memes ateos para compartir con tus amigos ¿SOLO 5? PERO ES QUE SON UNOS MEMAZOS. De lo bueno poco.
1- ¡Amén!
2- Hasta Yisus necesita ayuda
3- ¡Ese Jesús es la hostia!
4- Para qué los latigazos cuando tienes el ratón
5- Dios nos bendice con las cosas simples de la vida.
Cuando una persona no le encuentra más sentido a la vida, lo normal es que sus cercanos intenten persuadirlo de lo contrario haciéndole ver las cosas que quedan por hacer, que tiene muchos años por delante, que sus problemas tienen solución o que no es tan malo convivir con ellos, etc. Además de querer ponerlo bajo tratamiento psicológico.
El punto es que en la mayoría de ocasiones, los reproches giran entorno a lo precipitada y supuestamente enfermiza que resulta la idea del suicidio. Sin embargo, cuando el individuo atraviesa por una situación límite en verdad irreversible, como por ejemplo una enfermedad en fase terminal o la invalidez extrema, los demás, sabiendo que no existe oportunidad ni consuelo ante algo así, recurren al manido argumento religioso: solo Dios puede tomar tu vida.
En estos casos, el llamado derecho a la vida se convierte en un antojadizo deber de vivir a toda costa, aun si las circunstancias son insoportables y si la tan anhelada calidad se fue al tacho de basura. Las sociedades de todas las épocas han aplaudido las rebeliones por causas independentistas y revolucionarias, en donde miles de seres humanos han preferido la muerte a una vida sin calidad, sin autonomía, sometida y esclavizada.
¿Por qué entonces negarle la muerte a un individuo que se rehúsa a vivir bajo la tiranía de la invalidez o el dolor crónico de una lenta enfermedad que igual triunfará? ¿por qué llenarlo de más miedo con absurdos chantajes emocionales de carácter religioso? ¿acaso no es esta persona otro ejemplo de rebelde que prefiere morir de pie a vivir de rodillas?
Desde luego, si Dios es el único que puede tomar la vida, es obvio que no se hará presente para ello, sino que recurrirá al envejecimiento del cuerpo, al azar a través de un accidente mortal, a la evolución de ese cáncer terminal, a la voluntad de un delincuente asesino o, por qué no, a la voluntad propia a través de un tiro en la sien.
2- El absurdo suicidio por amor (testimonio).
"Cuando terminé una relación de cuatro años con una chica, las primeras semanas me sentí regular, casi bien, quizá por el hecho de que no había asimilado la situación. Pero con el transcurrir de más semanas recordé muchos momentos, reviví ilusiones, promesas, y así fue como caí en una profunda depresión que duró varios meses. Sinceramente aún no puedo decir que haya salido de ella del todo.
El peor momento fue en enero, paraba deprimido todo el tiempo y había comenzado a bajar de peso, dormía doce horas un día y apenas dos el siguiente, entre otros desequilibrios. Intentaba hablar con ella a ver si algo se podía hacer, pero sus rechazos me hundían más en el pozo. A esas alturas empecé a consumir drogas y a juntarme con personas que, para mi suerte, me las obsequiaban.
Pero sin duda lo más crítico llegó a final del mes, en donde con la cabeza casi fría, luego de varios días meditando, tomé la decisión de acabar con mi vida. Me sentí seguro de tal opción, pensé en emborracharme y cortarme las venas porque no tenía ningún cuento para visitar a mi tío y pedirle su pistola. Es así que fui a la cocina confiando en las varias botellas de vino que quedaron por las celebraciones de diciembre.
Para mi desgracia y sorpresa, no estaban. Me irrité y busqué en el repostero, en el almacén; en los armarios de las recámaras, en el sótano, en todas partes y no encontré nada. La frustración fue enorme, no quería tener que soportar el dolor de los cortes en las muñecas, la embriaguez era mi solución y se había esfumado.
Tenía dos opciones: hacer el último gasto de mi vida comprando tres botellas, o proceder a cortarme en estado de lucidez. Por la rabia casi me decanto por la segunda alternativa. No obstante, en ese preciso momento llegó mi madre y por eso tuve que fingir normalidad. Entró, me saludó y me hizo unas preguntas referentes al día que había transcurrido.
Su presencia me estaba incomodando, pero de tanto que simulaba tranquilidad, me sugestioné y realmente me llegué a sentir más relajado. A los pocos minutos salí a caminar, y si bien no me reproché ni arrepentí por lo que había estado a punto de hacer, me imaginé que hubiera pasado luego de mi suicidio. No pensé en la tristeza de mi familia, en verdad eso me importó muy poco, casi nada.
En lo que sí pensé fue en mi ex-novia; considerando sus últimas actitudes conmigo, la imaginé apenas conmocionada por la noticia, quizá sólo por algunos días. Luego la imaginé con el ego crecido y contándole a sus amistades "mi ex se suicidó por mí", eso me comenzó a amargar. A continuación, la imaginé al cabo de un par de meses en los brazos de otro chico, contándole al menos una vez "mi ex se mató por mí".
En pocas palabras, la vi continuando su vida sin ningún problema, tomando mi muerte como una especie de prueba de lo insuperable que ella es como mujer, entre otras cosas que reforzarían su ego femenino. Eso me hizo cerrar los puños del enfado al punto de sentir odio. Había comprendido que no tenía sentido matarme por ella, al fin y al cabo ya ni siquiera le importaba e incluso corrían rumores de que estaba saliendo con otro.
Entendí que era totalmente absurda esa idea romántica de convertirme en un "héroe del amor". Así creció un poco de orgullo y dignidad en mí, pensé en todas las cosas que podía hacer en la vida que me quedaba por delante y por eso me reanimé. Seguí deprimido por ella en los meses posteriores y también continué drogándome por un tiempo más, pero ya nunca volví a contemplar el suicido. Amor propio le llaman. Ése es el único que finalmente importa".
3- Sobre la pasión como propósito.
La vida son años de enorme tedio que la gente busca cubrir con distracciones y deberes. Siendo la máxima de ellos la mentada "misión". Algunos individuos místicos alegan ambigüedades como que tal plan es amar o aprender. Sin embargo, en la práctica todas las personas apuestan por la individual realización de motivaciones y deseos ("Encuentra algo que te apasione").
Hay gente que tarda años en esa búsqueda probando varias opciones que le cautivan en las distintas etapas de la vida, haciendo una suerte de ensayo y error que las más de las veces termina cediendo por la presión del tiempo y la urgencia del dinero, lo que significa vivir como asalariado y conformarse con la mediocridad que eso conlleva en todas las áreas.
No obstante, hay algunos seres que no parecen necesitar de dicha búsqueda, pues desde temprana edad manifiestan eso para lo que "han venido" y tienen la "misión" de educar. Llámese el talento para dibujar, pintar, bailar, escribir, hacer cálculos, abstraer, etc. Definiendo de ese modo el rumbo, el llamado propósito o telos personal.
En el momento del descubrimiento, el más orgulloso no es el sujeto, sino su madre o tutor, quien llega a pensar que Dios lo cuidará a toda costa para que alcance su meta porque "para eso ha venido". Así el individuo crece y se convierte en un vehemente admirable. Por desgracia, no son pocos los casos de grandes apasionados que han quedado incapacitados de seguir cultivándose.
No es raro escuchar de algún futuro violinista que se quedó sin manos, de una joven promesa del atletismo que ahora está en silla de ruedas, de la hermosa soprano que perdió la voz, etc. Es sensato y comprensible que aquellas personas, después de dedicar toda su vida a cultivar y crecer en su pasión, no le vean sentido a seguir respirando una vez que esta les fue arrebatada.
Si se arruinó el propósito que demandó años educar, que exigió privaciones y pocos placeres mundanos, si se ha construido la vida entorno a él ¿para qué seguir viviendo si no hay vuelta atrás? ¿el derecho a la vida pasa automáticamente a ser un deber cuando no le vemos sostén? ¿el individuo debe cambiar toda su estructura mental y aspiraciones únicamente para continuar respirando?
El apasionado que opta por el suicidio en estas circunstancias, no solo es emocional, también es perfectamente racional.
4- ¿La vida es hermosa? Objetivamente NO LO ES.
Cuando un individuo expresa su completo desencanto frente a la existencia, su contemplación frente a la idea del suicidio, o cuanto menos sus quejas sobre lo que le viene pasando, a sus conocidos se les activa inmediatamente el instinto paladín de defensa vital; lo que les hace afirmar que la vida es hermosa, que es un increíble regalo y que el sufrido en cuestión debe disfrutarla imperativamente.
Por desgracia, ese recurso para dar ánimos al que sufre no ayuda en nada, sino que es como propinarle un tortazo en la cara, una bofetada o, lo que es peor, una cruel burla o sarcasmo. Imaginemos por un momento que un conocido nuestro vive en un basural lleno de enfermedades y pestes olfativas, a lo que él se queja "el aire es una peste, quiero perder el olfato"; si le decimos "!te equivocas tonto, el aire es delicioso y fragante! ¡respira o jódete!" ¿cómo crees que lo tomará?
Frente a esto lo más conciliador parece afirmar que la vida es bastante relativa, que si es hermosa u horrible depende mucho de las circunstancias y de la actitud personal de uno. Sin embargo, cuando hacemos hincapié en preguntar "¿entonces objetivamente cómo es la vida?", se evitará la respuesta a toda costa, se desviará hacia cualquier otro punto.
Y es que hay que admitirlo, la vida objetivamente no es hermosa, sino muy horrible, una serie de peligros y terrores. Tan solo basta mirar la naturaleza y su "ley de la selva". El hecho de que el hombre haya tenido que valerse de constructos sociales, inventos tecnológicos. normas, entre otras muchas cosas, hace patente que la vida en sí misma es terrible y azarosa.
Que luchar sea regla absoluta en todo momento, demuestra que la vida intrinsecamente es cruel y no tiene ninguna contemplación con nada ni nadie. Que necesitemos crearnos propósitos y creer en sentidos trascendentes hace patente que la vida por sí sola no satisface a nadie, y que por ende no es hermosa. Habría que estar loco para darle ese adjetivo.
Es más, el hecho de que el discurso de la felicidad y la maximización de la vida se pregone a viva voz y por todos los flancos, demuestra con más evidencia lo opuesto, porque mucho se habla de lo que no se tiene. Y claro, cualquier discurso contrario es fácilmente censurado con ad hominens del tipo "qué infancia tan triste habrás tenido", "seguro vives deprimido", etc. Porque, obviamente, a nadie le gusta que le digan infeliz, pobre, traumado, resentido, frustrado, entre otras cosas.
Harina de otro costal es que, con una serie de condiciones, la vida se pueda volver hermosa para un individuo o grupo, y de forma larga o corta. A ese punto hay que llegar: la vida objetivamente es abominable, pero subjetivamente puede ser soportable e incluso bella.
Para eso se necesita una cooperación más inteligente con el que sufre, no sentimentalismos baratos y reciclados extraídos de un libro empalagoso de autoayuda, y que para colmo son pontificados con la crueldad y radicalismo propio de una selección natural. Eso sin duda empuja más al suicidio. 5- El suicido ¿es de cobardes?
Portada del disco "V-Halmstad" de la banda Shining.
Afirmar que el suicidio es una salida cobarde a los problemas es el juicio número 1 que recibe el hastiado de la vida. No contento con que muchos lo juzguen de traumado o infeliz por su condición, resulta que también es criticado por cobarde. Peor aún si se trata de un hombre, porque a las mujeres se les suele pasar todo, pero a un hombre no, un hombre debe comportarse como hombre, no ser una mujercita.
Hay que proponerles un juego curioso a todos quienes juzgan de cobardes a los suicidas, un reto que hay que mencionar no cuando se estén tocado temas referentes a la lucha por la vida y a las desgracias de esta, sino cuando tu grupo de amigos se encuentre desperdiciando el tiempo hablando sobre cualquier cosa baladí. Ahí, en ese momento, hay que plantearles una situación relativamente extrema que contemple el suicidio.
¿Qué es lo más probable que dirán? vamos, de seguro más de uno ya lo ha hecho con anterioridad y las respuestas unánimes han sido del tipo "no podría darme un tiro, no sé, no podría, no tengo los huevos para hacerlo. Qué difícil weon" ¿Lo ves? para quitarse la vida no hace falta ser cobarde, se necesita muchos "huevos" o un sufrimiento (físico y/o emocional) más fuerte que el miedo a morir, más poderoso que el instinto de supervivencia.
Una vez una sobreviviente de Hiroshima contó toda la odisea por la que pasó: perdió a sus padres, perdió a otros familiares debido a un cáncer producto de la radiación, y vio con sus propios ojos como su hermana, harta de la existencia que le había tocado al perderlo todo y a todos, se arrojó a los rieles de un tren. La señora, ya anciana, dijo "al ver a mi hermana muerta de esa forma comprendí que las dos fuimos valientes: yo tuve valentía para vivir y ella para morir".
Suficiente tiene el suicida con el sufrimiento que aún está decidiendo soportar. Si quieres mantenerlo en esta vida, apóyalo con todo lo que puedas, pero no lo hagas sentir peor diciéndole cobarde. Quizá tenga mucha más valentía que tú, aunque una valentía que en este caso no es conveniente que sea demostrada.
Este desacuerdo se basa en la defensa de Craig hacia las atrocidades que describe la biblia. Admito que cuando supe de la existencia de Bill, me sorprendí de lo razonables que sonaban sus argumentos. Su apoyo a la evolución y el big bang, su abstinencia de mencionar "las artimañas del diablo" como comúnmente hacen sus hermanos en la fe, etc, me produjeron cierto impacto.
Sin embargo, era obvio que por algún lado debía aflorar la esencia evangélica protestante que hay en su formación religiosa. Y es que, este señor que niega con sensatez la formación del mundo en 7 días, que no cree en la condenación de todos los no-cristianos habidos en la historia, encuentra justificable todo el derramamiento de sangre efectuado por los antiguos hebreos.
El vídeo comienza con el típico juego de palabras que caracteriza al apologista, que si bien no es convincente para todos, tampoco tiene que resultar molesto (¿quizá porque no soy ateo sino agnóstico?). Solo basta llegar al minuto 7:15 para ser testigos de un discurso que solo inspiraría el aplauso de alguien profundamente sesgado.
Hay un punto muy fuerte en el discurso de William. Y no digo fuerte por su calidad argumentativa, sino por la terrible intensidad de su absurdo. Es bastante sorprendente su razonamiento, ya que parece propio de cualquier evangélico de barrio y no de un filósofo reputado que ha dejado en ridículo a bastantes ateos.
“Destruirás completamente a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los ferezeos, a los heveos, y a los jebuseos. Este es el mandamiento del SEÑOR tu Dios.” (Deuteromonio 20:17) "Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que tiene, y no te apiades de él; antes bien, da muerte tanto a hombres como a mujeres, a niños como a niños de pecho, a bueyes como a ovejas, a camellos como a asnos." (1Sa 15:3)
A pesar de que las citas bíblicas son bastante explícitas, el mensaje de Craig se resume en esto: "Dios no ordenó a cometer genocidio, solo pidió que den muerte a los que se resistan a la ocupación". Es decir, los invadidos no tenían derecho a defender su tierra. Por el contrario, debían creer que un ente sobrenatural le regaló los territorios legítimamente al vecino.
Cualquier persona razonable reconoce que el tiempo en el que se remonta dicho suceso de sangre, pertenece a una época en donde cada pueblo guerrero se creía justo y favorecido por los dioses en sus campañas militares. A cualquier individuo decente le queda claro que esas predilecciones divinas no fueron más que justificaciones ajustadas a la mentalidad arcaica de entonces.
Pero WLC, no contento con insinuar que los cananeos no debieron defenderse para salvar la vida, da los siguientes argumentos:
a- Los cananeos fueron otro pueblo malvado que merecía el juicio divino.
b- Dios usó a los bondadosos hebreos para dar juicio de la misma forma que...
c- ... los malvados babilonios y asirios fueron usados antes para corregirlos.
d- Los inocentes muertos en batalla fueron al cielo, por ende salieron ganando.
Los cuatro argumentos no tienen nada de especial, son el mismo refrito que dice cualquier pastor-cobra diezmos que vive alejado de la esfera intelectual y de la filosofía en general. Por otra parte, los corolarios propuestos son muy peligrosos, principalmente por lo miserables que resultan en la realidad donde vivimos todos.
Si dios es el dueño de la vida y usa a quien quiere como instrumento de justicia, entonces el hecho que un sujeto viole y mate a una mujer puede significar que dios la castigó por algún motivo que desconocemos. Así como no se condenó moralmente a los hebreos por sus atrocidades, no se debería condenar a los asesinos porque estaríamos hablando de "agentes divinos" desechables.
Así que ya sabes. Si tú estás de acuerdo con lo expuesto por WLC, no te lamentes tanto por:
_Los miles de abortos ocurridos día a día. Recuerda que esas madres serán juzgadas en la otra vida por su crimen a menos que se arrepientan de corazón. Asimismo, sus fetos se libraron de este mundo corrompido lleno de ateos populares y relativismo religioso. Ahora están en el paraíso, obviamente salieron ganando con creces.
_Los inocentes muertos en Gaza. Israel es el pueblo elegido y sus bombardeos son indiscutiblemente legítimos. La culpa es de los propios palestinos por apoyar el terrorismo, por seguir una religión falsa y por tener el atrevimiento de quedarse en sus tierras en lugar de huir. Mejor piensa en que los niños muertos irán al cielo.
_ Si un día asesinan a tu madre, esposa, hijo o cualquier ser querido tuyo, recuerda que dios usó a los homicidas como instrumentos de justicia. A lo mejor no sabías que tu familiar hacía cosas muy malas o tenía pensamientos irremediablemente ofensivos a la divinidad. Solo dios los sabe. Y si fue inocente, pues alégrate porque está en el cielo. Dios no le falla a nadie.
No estoy levantando ningún hombre de paja. Craig fue bastante claro.
2- Los negativos sí se prueban: los T-rex ya no existen.
Una de las cosas que más se escucha entre los ateos es la frase "los negativos no se prueban". Por lo general dicha afirmación la sueltan cuando sus interlocutores creyentes, al no poder mostrar evidencias palpables de dios, les dan con la misma cuchara "¡Ateo, tú tampoco puedes probar que dios no existe!". Y efectivamente, yo tampoco creo que eso sea del todo posible.
Resulta penoso que los escépticos se valgan compulsivamente de esa expresión hasta el punto de tenerla como un comodín, de la misma forma que muchos creyentes evaden la responsabilidad de argumentar con respuestas como "lo sé por gracia y revelación espiritual". En realidad, las afirmaciones negativas también requieren sustento, hasta ahí estoy de acuerdo con WLC.
Sin embargo, me sentí poco convencido con los ejemplos que el polemista brindó. Ellos hablan de que es fácil probar la no existencia de los tiranosaurios en la actualidad y la ausencia de musulmanes en el Senado norteamericano. El único ejemplo que me pareció sin lugar a mayor discusión es el de los casados-solteros, cuya simple mención hace patente su inexistencia.
Es cierto que los negativos deben probarse, pero los ejemplos proporcionados por WLC le dan un buen terreno al ateísmo en lugar de derribarlo. Hubiese querido que el chico del vídeo preguntara cómo demostraría que ya no hay dinosaurios entre nosotros, y cómo es que sus argumentos no tendrían espacio ni para la menor duda.
Obviamente, la respuesta más lógica sería que solo quedan fósiles de ellos; que no hay restos que puedan prescindir del carbono 14; que no hay fotos de esos reptiles gigantes ni testigos que merezcan ser tomados en cuenta, ni ningún otro hallazgo que avale su existencia. En pocas palabras, no hay ninguna evidencia favorecedora.
Igual ocurre con respecto a musulmanes y el Senado de Estados Unidos. Que los senadores lo nieguen no prueba nada. Lo que vale son los documentos de cada sujeto que indican que no siguen al profeta Mahoma; sus familiares y otros testigos que lo desmienten de forma unánime; la ausencia del Corán en sus casas, etc. Dando como resultado que tampoco hay evidencia a favor.
Y lo mismo se puede decir de cualquier padre celestial: no hay evidencia alguna del mismo. Los creyentes preguntan con frecuencia "¿acaso recorriste todo el universo físico y espiritual para saber al 100% que dios no existe?". A Craig se le puede hacer la misma interrogante ¿te has paseado personalmente por toda la tierra para estar 100% seguro de que no hay un T-rex caminando por ahí?
Resulta entonces que William no cree en dinosaurios modernos ni en senadores musulmanes por la misma razón que los ateos no creen en un patriarca espiritual que nos mira desde arriba: para ninguno de los casos hay evidencia. Yo sé que muchos creyentes objetarán lo último diciendo que el apologista sí sustenta la existencia de dios con éxito desde hace veinte años, pero se precipitan.
Su célebre Argumento Cosmológico Kalam solo hace plausible la existencia de una (falacia de-) "primera causa", de un "dios" que puede ser de cualquier naturaleza y no el que un religioso desea. Científicamente no hay ninguna forma de demostrar eso y lo más cercano a un "dios" lo encontramos en el insigne Michio Kaku. Cabe resaltar que el amarillismo al respecto no se hizo esperar.
Lo que olvidan los tendenciosos que editaron el vídeo y también los que celebran lo propuesto por el científico nipoamericano, es que ese "dios" cósmico no guarda relación con ninguna deidad abrahámica. Incluso el enfoque que Kaku tiene al respecto es muy inclinado al panteísmo, no a un dios personal ni nada similar.
De cualquier forma, esa "deidad" cósmica ni por asomo demuestra la existencia de un dios como los creyentes lo conciben. No hay ninguna evidencia objetiva de un ser todopoderoso que escucha atentamente tus súplicas, que te cubre con una mano invisible para desviar los peligros, que te haya planteado un propósito, etc.
Lo único que hay son textos antiguos de gente que tuvo creencias.
3- Moral objetiva fundamentada en Dios ¿OBJETIVA?
William afirma que la objetividad de la moral solo es posible con la existencia de dios. Por ende, si este no existe o vivimos asegurando su inexistencia, no hay lugar para un argumento convincente que sustente el respeto a la vida, la solidaridad con los necesitados, el respeto por la propiedad ajena, el abandono de intereses egoístas, etc.
Además, pontifica sin disimulo que sin dios estamos arrojados a un nihilismo del que no podemos escapar. Y por si esto fuera poco, manifiesta con sorna que los escépticos son incoherentes al criticar las ordenes genocidas del dios bíblico porque, según él, el ateísmo no tiene base para defender el valor de la vida de nadie.
Craig al soltar este extremismo no solo defiende la existencia de dios, sino que también hace una crítica fuerte al relativismo moral y lo deja como la única aspiración posible de un naturalista. Mucho me temo que tal postura no resiste tanto análisis. Irónicamente considero que hay demasiada subjetividad en sus afirmaciones.
La biblia misma es un claro ejemplo de la poca objetividad de lo que hoy conocemos como derechos humanos universales. Resultan explícitas las masacres consentidas, la usurpación territorial, el sacrificio de seres inocentes y la desigualdad de genero, que dicho sea de paso fueron características de la mentalidad de todos los pueblos antiguos, independientemente de su religión.
Nuestra especie ha necesitado miles de años dolorosos para interiorizar el peso de sus acciones durante la historia y llegar a un acuerdo de lo que es bueno o malo para el desarrollo. Eso ha influenciado hasta en la manera de interpretar las escrituras religiosas. De no ser por eso, Craig no tendría libertad para manifestar públicamente su versión razonable del cristianismo.
Antes era común masacrar pueblos, ahora es algo condenado; antes era correcto que las mujeres tengan tan pocos derechos, hoy su condición ha mejorado mucho; ahora a la vida en general se le da más valor que hace siglos y hasta hace pocas décadas. Lo curioso es que estas consideraciones se han logrado de manera secular, no gracias a la "inmutable moral divina".
En ninguna tribu ni civilización del mundo, y ni siquiera en el estado ateo-comunista más recalcitrante, ha sido lícito robar o matar porque sí. Las razones que "justifican" la matanza podrán ser inadmisibles, tal como hacerlo en nombre de un dios tribal o por detractar el sistema político imperante, pero no parten de un nihilismo, sino de una idea de respeto y orden social.
¿En qué se puede basar un no-creyente para no matar? en que a la gran mayoría de las personas, a pesar de los problemas y ciertas afirmaciones emocionales, desea vivir su vida al igual que nosotros. Los animales no tienen la suficiente capacidad de raciocinio para darse cuenta de ello dentro de sus propias comunidades, y aun así no se conoce especie que mate por mero placer.
El pensamiento de Craig, ese que dice que sin su dios hay licencia de volvernos anarquistas y psicópatas en masa puesto que no hay razón para un criterio moral, no se sostiene en lo absoluto. La historia no brinda ningún ejemplo que le dé la razón, ni siquiera en sus episodios más oscuros,
4- La computadora y el dios personal.
A mi consideración, este divertido vídeo se presta para algo más extenso que simples comentarios de victoria por parte de los creyentes. El cristiano que subió el vídeo y los usuarios que lo acompañan, creen sin lugar a dudas que WLC aplastó sin dificultad al humor del ateo. Sin embargo, me parece que el anciano expuso con ingenio lo caprichoso que resulta el argumento de Craig.
Ya un usuario escribió un comentario muy bueno al respecto: "Dale poderes mágicos a cualquier idea y ya creaste muchos dioses". Otro dijo algo innecesariamente agresivo, pero rescato la parte final: "Así como suena ridículo que todo fue creado por una computadora, así de ridículo suena que todo fue creado por un dios imaginario".
Los problemas en las afirmaciones de Craig, en gran medida, son basados en supuestos y construidos mediante saltos precipitados. ¿De qué modo se establece qué es lo que hubo o no hubo "antes" del comienzo? Si existió algo material o inmaterial antes del principio, pues eso que llamamos comienzo no lo es en realidad, ya que hubo algo antes.
¿A qué se denomina inmaterial? ¿cuáles son sus características? ¿en base a qué se puede sustentar? ¿cómo saber que eso es un dios y no cualquier otra cosa que también supera nuestro entendimiento actual? ¿por qué justo tiene que ser un "dios personal"? En estos puntos existe una trampa en el razonamiento: "si A tiene una cualidad B, entonces no-A tiene una cualidad no-B".
En cuanto a "de la nada, nada surge", pues... ¿cómo creó ese dios el universo? Supuestamente no existía nada material, entonces lo creó de la nada o en base a sí mismo. Lo primero es contradictorio y lo segundo convierte a ese dios en un pre-universo. Hay otra cosa muy importante aquí: ¿de dónde se sabe que lo inmaterial siempre estuvo ahí y es eterno?
Algunos piensan que dios no existe debido a esa fuerte falta de evidencias, otros piensan que dicha deidad sí es real de todas maneras. Ahí comienzan los atributos ad hoc para salvar el problema: que dios es sobrenatural, que hay que tener el Epíritu Santo para saber de su existencia y otras revelaciones, que se necesita una "relación personal" con él; etc y más etc.
Incluso Craig cae en lo mismo, pero con la sofisticación que lo caracteriza.
5- Sofisticados y populares.
William Lane Craig tiene algo que se me hace contradictorio: es un fervoroso defensor del cristianismo y a la vez se comporta como un elitista académico que se expresa con desdén de las posturas populares, en su caso especial, de los ateos. En varios de sus discursos contra los escépticos suelta catálogos como "nuevos ateos", "ateísmo popular", "ateos de youtube" y los diferencia de los "ateos sofisticados", etc.
Pienso que Craig olvida que su religión es estrictamente plebeya y que las mayores sandeces vienen de los "cristianos del pueblo", los cuales son los cristianos de toda la vida y que representan un grueso de los creyentes. Nunca he visto a WLC manifestar la misma sorna ni preocupación por ellos. Quizá sea algo contraproducente desde la cátedra donde anda parado.
Los mayoría de los personajes bíblicos fueron simples pastores y pueblerinos sin ninguna de las "sofisticaciones" que a William le gustan. Si algo abunda en la biblia es contenido para las masas, para los desesperanzados cuya vida injusta no les permite cultivarse y que por eso ocupan el último lugar en el mundo, siendo la promesa que en el otro serán los primeros.
Si Craig desprecia a los ateos populares por negar a dios sin tener la suficiente "sofisticación académica" para hacerlo, supongo que también tendrá que despreciar a los millones de cristianos que han llegado a Jesús por el simple impulso emocional de los problemas, de las promesas, de la comodidad de aceptar lo que les inculcan en casa de pequeños, etc.
Sin pretender ofender a ningún cristiano, siendo sincero, los creyentes populares son habitualmente los que más ridiculizan su propia fe al intentar defenderla, y es precisamente por ello que los ateos populares casi nunca tienen que esforzarse para ponerlos en ridículo en todos los medios donde este tipo de discusiones se dan. Con eso me atrevo a afirmar que los niños ateos y ateos de youtube están un enorme paso por encima del cristiano promedio.
Supongo también que, bajo los estándares que valora Craig, tanto los pueblerinos cristianos como los pueblerinos ateos serán casi igual de poca cosa-intelectualmente hablando-frente a los ojos de su Jesucristo. Bajo su lupa, si yo fuera Jesús, no salvaría al quizá 90% de cristianos, ya que no han creído en mí por complejos razonamientos, sino por comodidad emocional, efecto placebo, conformidad, azar geográfico y miedo tanto al castigo como a la muerte.
El amor romántico deidifica al amor como algo que se impone incluso por encima de la muerte. La verdad es que el amor de pareja es más débil de lo que a los enamorados les gustaría. Sólo basta ver que las más de las personas tuvieron más de una pareja en sus vidas, que rompieron por cosas tan materiales como la falta de dinero, la distancia por estudios en el extranjero, por infidelidades, por deformidades accidentales, etc. Sin mencionar los matrimonios que se mantienen sólo por comodidad, por seguridad, por miedo a la soledad, etc.
2- Todos somos bellos.
Usualmente la frase es "toda mujer es hermosa", solo que la modificamos un poco para evitar las quejas de una feminista gorda y peluda. Resulta que la gente fea sí existe y, aunque en teoría busquemos relativizar en extremo el asunto estético o darle mayor importancia a los valores, esto por desgracia solo queda en el discurso, mas no en la práctica.
Claro, es evidente que los canones de belleza nunca han sido los mismos en el tiempo ni en todas las culturas, pero el punto es que la idea de belleza existe, y la de fealdad también, lo que incluye el rechazo a la misma.
3- Todo se puede con voluntad.
Esta es la máxima de los amantes del optimismo e idealismos en general. Postula, casi sin miedo a equivocarse, que con voluntad se puede hacer frente a todas las adversidades y salir de cualquier pozo sin importar cuán profundo sea. Si bien la voluntad es muy importante para superar obstáculos, no conviene ignorar que somos seres que desempeñamos un papel muy secundario en este mundo y que nadie es demasiado fuerte para cierto tipo de circunstancias y contextos.
"Fue en España donde mi generación aprendió que uno puede tener razón y ser derrotado, que la fuerza puede destruir el alma, y que a veces el coraje no obtiene recompensa" (Albert Camus).
4- Todo se paga en esta vida.
Esta creencia, que no necesariamente es dicha por alguien con fe religiosa, sostiene que nadie se va a la tumba sin haber recibido de su propia medicina en cuanto a maldades. Es decir, abogan por una especie de justicia divina. Lamentablemente, la justicia es un invento nuestro y a la naturaleza nada de eso le importa. No todos los actos buenos son recompensados ni los malos castigados. No todos los grandes esfuerzos consiguen grandes logros, ni todos los mediocres logran pequeños premios.
Frases como "todo se paga en esta vida" o "siempre llega la recompensa" son solo consuelos para no desmoronarnos ante la injusticia que caracteriza a la vida y no perder las ganas de seguir. Basta conocer a genocidas y corruptos extremos que se fueron de este mundo sin pagar absolutamente nada por sus males, para deducir que dicha maldad gratis es más frecuente en las personas de a pie.
Hay quienes ven reafirmadas sus creencias en el karma o justicia divina al ver a sus conocidos recibiendo cucharadas de su propia medicina, lo cual es solo un sesgo de confirmación bastante débil que se desmorona apenas alzan la mirada un poco más allá.
5- Las cosas pasan por algo.
La lógica de esta frase es que nada ocurre por azar o capricho, que todo tiene un propósito. Siempre funciona a manera de consuelo. Que si esa pareja a la que tanto amaste te dejó, es porque en realidad no te merecía, que la vida te quiere enseñar a saber despedirte o que una persona mejor te está "esperando". Si te despiden del trabajo y tienes un montón de deudas, que es una prueba mandada por dios para que ganes fortaleza y busques soluciones quizá más provechosas, etc.
Lo gracioso es que a menudo esta expresión llega a convertirse en una paranoia del sentido, donde se le quiere ver propósito trascendental hasta a lo más descabellado. Por ejemplo, si te da cáncer, es porque dios quiere hacerte valorar más la vida y que ayudes a otros; si tu madre se muere, es porque ella ya se merecía un descanso y la vida quiere que madures, etc.
Pensar en un propósito personal de la existencia no es algo para lo que todos estén mentalmente capacitados. Debido a que las motivaciones individuales a menudo pueden ser perturbadas y modificadas, se hace menester una fuente que otorgue un valor intrínseco a la vida, un sentido que se mantenga firme por más inestabilidad que la realidad ofrezca.
2- Sostiene una base moral.
Un gran porcentaje de los seres humanos mantienen características infantiles, una de ellas es necesitar a la mamá con la correa en una mano y con un dulce en la otra, vigilando su comportamiento, para según él recibir un premio o castigo por las acciones. Así son muchísimas personas: si "descubren" que no hay dios, se vuelven locas y se inclinan a la barbarie o a un nihilismo deprimente.
3- Proporciona una última explicación a las cosas.
Siendo estrictos, un dios no siempre es objeto de respuestas claras y racionalmente fundamentadas, pero sí otorga la calma y esperanza de que todas las dudas y sufrimientos de la humanidad tendrán al final una respuesta y consuelo. Sin eso al menos, mucha gente no soportaría vivir.
4- Brinda compañía a la mente humana.
No hay que pensar mucho para darse cuenta que nuestra vida se basa en una constante huida de la soledad. Queremos compañeros, amigos, pareja, familia y demás personas en las que podamos confiar, pero la realidad es que esta gente en algún momento se aburre, cambia o simplemente se va porque tiene que seguir su camino a parte. La idea de un ser espiritual que siempre está mirándonos y guiándonos resulta ser un buen consuelo, ya sea que exista o no.
5- Garantiza la añorada trascendencia.
Al ser humano le desgradada en extremo la idea de que algún día morirá y acabará bajo tierra junto a los demás animales y plantas secas; eso le hace sentir que sus esfuerzos son inútiles. Creer en un dios le da esperanza en una vida más allá de la muerte, fuera de esta realidad que trae tantas insatisfacciones y placeres que se van muy rápido.
Esta es la concepción de Dios más popular en el mundo actual y pertenece al monoteísmo. Dios no sólo es eterno, también es omnipotente porque todo lo puede; omnipresente porque está en todas partes, nada escapa a su observación; y omnisciente, pues todo lo sabe y conoce, nada le resulta misterioso ni inquietante. Además, se asume que es 100% bondadoso, por lo que le preocupan los acontecimientos de la Tierra.
Esas cualidades lo vuelven un ser perfecto en el sentido más puro de la palabra. Sin embargo, tal infinito poder no se refleja en la realidad del mundo que vivimos. De hecho, los super héroes de los cómics y animes, siendo muchas veces humanos y con habilidades obviamente limitadas, parecen lograr mayor efectividad en el funcionamiento de la vida de los hombres.
Ante una contradicción tan evidente, los defensores de Dios tienen peros bastante estructurados que sofistican su doctrina. Temas como el libre albedrío, el problema del mal, el concepto del pecado, los mundos posibles, etc, son algunas de los tantos alegatos teístas para responder a preguntas tan incómodas como "si Dios puede erradicar el mal de una vez ¿por qué espera tanto? ¿por qué lo deja seguir?" o "si Dios sabía que iban a descuartizar vivo a ese niño ¿por qué lo permitió?", etc.
Esto hace que los problemas teológicos sean más complicados en este tipo de Dios y que a menudo genere puntos de vista tan radicalmente opuestos entre la gente. Por su supuesto, no falta el creyente que intenta escapar a ello diciendo que es inútil razonar y juzgar las (in)acciones divinas siendo nosotros los pecadores, los imperfectos y cegados. Es parte inevitable del paternalismo que se desprende de un dios con estas características.
2- El Dios "en todo" (personal).
La diferencia entre este dios totalitario y el anterior es notable. Uno concentra en su persona todas las cualidades ilimitadas, pero aunque esté en todas partes es un ente ajeno a este mundo físico, por algo es un dios personal al que tú debes buscar. En cambio, este Dios está presente en todo lugar de una forma más cotidiana e inevitable, puesto que la naturaleza misma es parte de su ser.
Dicho de un modo más claro, mientras el primer dios te observa desde el cielo, desde debajo de las aguas y desde debajo de la tierra; este dios tiene directamente un pedazo de su ser en el agua, el viento, la tierra e incluso en ti mismo. Este es el concepto de panteísmo en líneas generales, pero por si acaso no es el único matiz que existe al respecto.
En este caso, si bien Dios es todo y todos, igual se trata de una fuerza mística, de un abstracto. Aunque sea una idea divina más cercana a nosotros, sigue siendo un dios que en ciertos casos requiere intermediarios, puesto que sólo somos la parte de un todo que sigue siendo un gran misterio. Un dios aún trascendente que no pierde del todo su carácter personal, y que no admite que su cuerpo-creación sea considerado "un valle de lágrimas" ni un despojo del pecado.
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3- El Dios "es todo" (no personal).
Aquí Dios no se divide en todo, aquí directamente él es todo lo que existe, sin más. Es un panteísmo materialista que entra en comunión con la teoría de un universo eterno que nadie crea. Dios mismo es una calculadora enorme e infinita. Sin embargo, aunque suena muy integrador y diplomático, es una idea bastante fría porque no otorga la esperanza que se supone un dios debe traer.
Esta clase de dios no es una entidad que sea capaz de escucharnos ni de amarnos, sólo es el todo... un todo que llega a ser igual que nada, ya que bajo estos términos cualquier teología y doctrina se hace inútil. No hay objeto sobre el cual se pueda construir religiosidad, no hay un motivo para diferenciarlo del ateísmo.
Esta inmanencia en estado puro no gusta para nada a los creyentes, puesto que además de significar que cosas como la muerte y la injusticia son Dios, también le quita sentido a la idea de lo divino. Y razón no les falta porque ¿para qué molestarse en usar un término especial y sobrenatural para un todo que sólo es material?
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4- El Dios indiferente.
La pequeña, pero a la vez enorme diferencia con el dios absoluto de las religiones abráhamicas, es que este dios simplemente no tiene interés en el mundo. Él lo creó sabiendo de antemano todo lo que pasaría según las condiciones específicas que planteó desde el primer segundo; a partir de ahí cuelga los guantes y deja que las cosas sucedan, siendo en el mejor de los casos un observador.
Dado su distanciamiento de la creación universal, resulta un misterio inútil el hecho de si es omnipotente y omnipresente o ninguno de ambos; lo único visible es que tuvo el poder necesario para crear al menos una vez lo que ahora sabemos que existe. Asimismo, no tiene sentido preguntarse si es bueno o malo por no intervenir, ya que no es algo que podamos saber. Ni tampoco nos serviría.
El simple hecho de crear el universo ya es mérito suficiente para reconocerlo como Dios y sentir gratitud por existir. Estamos frente a una idea que pretende ser compleja y a la vez simple, pero tiende mucho más a lo segundo.
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5- El Dios co-eterno con la materia.
Algo muy popular en la idea de la creación divina es la llamada creación ex nihilo, en donde la nada pasa a ser algo gracias a manos divinas. Esta idea es en extremo conflictiva, porque si un deísta cree que Dios hizo todo a partir de la nada ¿entonces con qué derecho le reclama a un creyente en el origen espontáneo del universo?
¿Por qué es mejor pensar que la nada parió algo a través de un ser indemostrado que a través de sí misma? Si una primera causa eterna es inevitable ¿por qué asumir que se trata de un ser todopoderoso y no de una materia eterna? ¿Por qué no puede ser la creación dios mismo si la nada nada causa? Y si Dios creó todo a través de si mismo ¿Por qué abandonar la inmanencia separando a Dios de su creación con términos gratuitos como lo inmaterial o espiritual?
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Para evitar toparse con dioses inmanentes y de naturaleza ex nihilo, que ya de por si traen sus propios problemas, existe una idea de eternidad de la que no solo goza Dios, sino también la mínima expresión de la materia que precedió al Big Bang. Dios es co-eterno con la materia, así no se agitan las aguas del espíritu que se mueven a la corriente de la trascendencia, ni las aguas del materialismo que confían en que la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
El hecho de que la materia sea eterna junto a Dios, no la equipara con él ni le otorga un valor especial, porque ella no puede hacer nada por sí misma de no ser por la intervención divina que la transformó inteligentemente con un orden progresivo. No es entonces que hablemos de dos dioses ni mucho menos. No es un Dios incompleto ni partido.
Lamentablemente, aunque esto "alivia" problemas de pensamiento en torno al origen de las cosas, no impide la aparición de problemas filosóficos y teológicos con respecto a los atributos divinos y la realidad del mundo. Tal parece que para quien quiere creer, la fe le será siempre necesaria y nunca suficiente.
"Creen que todo vino de la nada", "creen que el universo salió de la nada", etc es lo que se suele decir de un ateo. En realidad los ateos serios no creen tal cosa, siendo defensores de la teoría del Big Bang como originadora del universo. En cuanto a lo que hubo antes de la explosión o si tiene sentido preguntarse ello, es algo que se estudia y conjetura actualmente.
2- Son muy intelectuales.
Grandes intelectuales los hay ateos y creyentes de alguna religión. Otra cosa es que muchos ateos jóvenes y pretenciosos tengan ínfulas de sofisticación académica, lo cual no significa que exista una relación intrínseca entre ateísmo y conocimiento. De hecho, concluir para uno mismo la existencia o inexistencia de Dios no requiere gran esfuerzo, a menudo la gente se basta de razonamientos simples para eso.
3- No valoran la vida.
Quien tenga esta idea sobre los ateos es porque está proyectando sobre ellos su perspectiva propia, la cual sostiene que si no hay dios ni otra vida, entonces todos los esfuerzos hechos en esta son inútiles y por ende no hay sentido alguno. Esto se debe a que el creyente vive según la lógica del premio y castigo divino; para él la existencia sólo importa a medida que haya otra en un lugar mejor.
Para un ateo la cosa es distinta: la vida es un fin en si mismo y considera que vivir pensando en otra es negarla. Además, siente que la condición efímera de la existencia hace patente su infinita importancia, puesto que es irrepetible y que por eso hay que vivirla al máximo, defendiéndola y aprovechándola. Lógica ironía.
4- No tienen moral.
Esta patraña es dicha a menudo por los creyentes de generaciones pasadas debido a que son más conservadores. Los ateos no tienen problemas en aceptar y defender cierto sistema de valores morales. Sin embargo, reconocen que, salvo matar o mentir, estos son relativos al contexto histórico y cultural.
Algo innegable es que, aun asumiendo la existencia de Dios, las ideas sobre lo bueno y malo han variado considerablemente a lo largo de la historia, tanto en el mundo "pagano" como en el cristiano. Esto lo reconoce perfectamente el ateo, y es por eso que considera a muchas de las valoraciones morales como dinámicas en el tiempo, siempre sujetas a juicio y debate. Es soberbio pensar que hemos llegado a la cima del consenso moral y que este no cambiará.
5- Son una moda de Internet.
Con mucha frecuencia es lo que se dice hoy en día debido a que las posturas escépticas están transmitiéndose por las redes sociales, las que en su mayoría son usadas por jóvenes. Aquí sólo se aprecia una cara de la moneda, porque en realidad lo mismo está pasando con las creencias religiosas y otras corrientes de pensamiento y estilos de vida.
Que haya un crecimiento de jóvenes ateos a causa del internet es por la misma razón que también aumentó el número de cristianos evangélicos, veganos, conspiranoicos, "indignados", antiimperialistas, antichavistas, pacifistas, etc: la era digital, esa que permite que información de todo tipo (buena y mala) esté al alcance de todos y se pueda difundir de forma masiva.
Cualquier persona te dirá que lo más lógico es creer en Dios puesto que resulta absurdo afirmar que todo lo que existe "salió de la nada", incluso llegando a decir que eso es lo que piensan los no creyentes y muchos científicos ateos. Sin embargo, atribuir lo existente a la nada es una idea de muy poca o casi nula popularidad entre quienes no creen en dios.
De hecho, son la mayoría de los que creen en él-por no decir todos- los que consideran que las cosas vinieron de la nada. Se dice literalmente desde el colegio en el curso de religión: "dios creó todo de la nada". Eso es conocido como "creación ex nihilo", y aunque es tan obvio para muchos, ni siquiera era popular en la religiosidad occidental clásica.
Por ejemplo, para culturas como la griega lo que existía era el "caos", que luego pasó a un "orden" tal como lo conocemos, lo que suena a una versión mitológica del Big Bang; que por cierto, aunque se trata de una teoría aceptada, origina la pregunta sobre quién o qué lo causó. Es inevitable para nuestra mente buscar una causa primera sin más regresiones.
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Pero no es nada sencillo. Estamos ante algo que se sigue estudiando y conjeturando, donde la mayor honestidad consiste en no caer en el salto insostenible de llenar ese hueco desconocido con la idea de un dios personal, consciente y todopoderoso que hizo toda esta expansión de la nada y con todo el amor del mundo.
Ante tanto misterio hay que ser objetivos, sólo hay que darse cuenta de que la idea de un universo en cierta forma eterno o surgido espontáneamente no suena más increíble que un ser vivo, perfecto, absoluto y eterno que en algún momento se le ocurrió originar todo valiéndose de la nada, tal como sus seguidores creen con fervor.
¿Por qué esa causa original tendría que ser consciente, todopoderosa, benevolente y... eterna? ¿por qué desligar esa causa de su fruto dándole gratuitamente categorías como "espiritual", "inmaterial"? ¿en base a qué se demostraría tal cosa?
En todo caso, la inmanencia sería lo más lógico y una especie de panteísmo lo más respetable e integrador. Pero claro, de ahí vendría otra cosa ¿por qué sacralizar el todo? ¿por qué llamarlo Dios?
Añadirle gratuitamente consciencia, perfección e intemporalidad a una supuesta primera causa libra al sujeto de responder al origen de esta y otras cuestiones, además de darle ínfulas de importancia cósmica en este inhóspito universo. Hasta parece un simple comodín.
2- La enormidad e indiferencia del universo.
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Para muchos en la actualidad el hecho de que el universo sea tan grande y presumiblemente "infinito" es una razón para convencernos del inimaginable poder de un diseñador cósmico, un hacedor aún más grande de lo que los primitivos profetas concibieron en sus manuscritos.
No obstante, si te detienes a pensar con más frialdad, verás que tantísima oscuridad estrellada, llena de explosiones monstruosas, de fenómenos inenarrables, de planetas vacíos o a medio formar que quizá alguna vez tuvieron vida o tal vez nunca la tengan, etc, solo hace patente el hecho de que no somos nada en este vacío.
Se pretende aludir a supuestos ajustes finos que permiten "milagrosamente" la vida en el universo, aunque eso choca colosalmente con la realidad de que, dejando a un lado las teorías conspirativas, no hay evidencia alguna de vida extraterrestre, solo de incontrolables fuerzas azarosas que devoran todo a su alrededor y que amenazan constantemente la tranquilidad de los sistemas que hasta donde se sabe nadie habita, mucho menos alguien inteligente.
Y por si esto fuera poco, no es necesario salir del planeta. Aquí mismo se puede ver la imposibilidad que tiene la vida para desarrollarse en muchos ambientes extensos, surgiendo muchas veces de la forma más básica e improductiva, pareciendo más cercana a una especie de accidente o un trabajo a medio camino, y no a un calculo atribuido a un diseñador con inteligencia y consciencia.
Siendo sensatos, no hay razón objetiva para pensar que alguien ahí afuera creó todo esto para nuestra contemplación, y mucho menos con el ánimo de preocuparse por cada uno de nosotros en este punto de arena donde vivimos.
3- La evolución de la religión
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Para mucha gente es una prueba irrefutable de la existencia de Dios el que un 99.9% de los pueblos a lo largo de la existencia haya adorado seres creadores y otras concepciones sobrenaturales. Pero lo único obvio de todo esto es que el hombre es un animal religioso, no es para nada un indicio de una realidad objetiva más allá que haya querido manifestarse inequívocamente en nosotros.
Basta saber que la primera manifestación religiosa fue el animismo, que el hombre comenzó a adorar a los muertos, a las bestias, al agua, a la piedras, a tallar la madera para bailarle alrededor de una fogata, a rendirle culto al sol, al acto sexual y a todo lo que le permitía, como al resto de los animales de las enormes junglas, sobrevivir día a día en la desgarradora naturaleza.
Luego de considerar al viento o al agua una deidad en si misma, se concibió un dios sobre cada elemento (adiós inmanencia). Así, poco a poco, a lo largo de la historia, en ciertos lugares los dioses del sexo, de la sabiduría, de la guerra y de la belleza se jerarquizaron hasta que no hubo otra que dar lugar a un padre de todo que concentrara en sí el absoluto y la perfección.
En vista de ello, resulta evidente que en ningún momento hubo una revelación sobrenatural intencionada por parte de alguien poderoso mirando desde el inframundo, sino solo lentos procesos históricos y geográficos.
4- La inevitable "humanidad" de su ser.
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Está va más allá que el simple egoísmo, sino que es un antropocentrismo. Cada dios complejo ideado por esta especie no pasa de ser una exageración de las cosas buenas que queremos esperar de otro humano: bueno, servicial, amoroso, fuerte, protector... pero elevado a la infinita potencia y con un marcado carácter paternalista que impide juzgarlo o intentar comprenderlo de veras.
Así, en busca de estar frente a lo perfecto, paradójicamente, nos postramos ante algo bastante... humano; tan útil con frecuencia para dominar a un colectivo hasta puntos cruelmente alienantes y antinaturales. Tan capaz de aliviar, de traer esperanza como de derramar sangre en nombre de una supuesta armonía.
Qué curiosa es la similitud entre la dependencia de un hijo con su padre con la idea de Dios, al que curiosamente también se le llama Padre, y que exige obediencia y constante arrepentimiento a sus hijos. En este punto se observa la versión maximizada de un lazo presente en toda familia y jerarquía social, tan llena de defectos y con absolutamente nada de omnipotencia real.
5- El ser humano no soporta su finitud.
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Eso encierra todo lo anterior y se nota avasalladoramente en todos los puntos. El hombre es el único animal que desarrolló lenguaje, y por ende es capaz de elaborar conceptos, clasificar, valorar, jerarquizar y categorizar el mundo que lo rodea. De ese modo desarrolla e interioriza la vida, la muerte; considera la justicia, la injusticia, la alegría, la desdicha; y vive deseando y tratando de merecer.
Es así que el ser humano tiene la desgracia de ser consciente de mucho y saber que es capaz de controlar tan poco. Logra verse por encima de las demás criaturas con soberbia, pero no admite el hecho de ser tan frágil y mortal como ellas. Su ego no le permite aceptar que al igual que los demás seres, él aquí solo nace, se reproduce y muere. Por eso necesita un propósito bajo otra medida.
Como a pesar de tanto esfuerzo sabe que al final sólo le espera la tierra junto a los cuadrúpedos y los invertebrados, se erige una figura transcendental que lo librará de eso, que le dará vida en un lugar lejos de este mundo que no le satisface y que reafirmará su importancia sobre los demás animales, además de compensarlo. Ese es Dios.